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CHAMPIONS LEAGUE
La cara oculta de Mourinho: cinéfilo, ligado a las modas y obsesivo hasta hacer noche en la ciudad deportiva
El técnico portugués aterrizó en el Benfica en septiembre, sustituyendo a Bruno Lage, y se medirá al Real Madrid en la ronda previa a los octavos de final de la Champions League

Mourinho: “Soy de los pocos entrenadores que ha salido del Madrid sin ser despedido” / Atlas News
Llegó con la temporada empezada, sustituyendo a Bruno Lage. Y ya se sabe que cuando uno inicia algo rápido y sin haber podido planificar demasiado, todo cuesta algo más. Algo así le sucedió al bueno de José Mourinho. El luso regresó a dirigir a su país, donde había hecho historia ganando aquella Champions de 2004 con el Oporto de Deco, Vitor Bahía, Ricardo Carvalho y compañía. Sin embargo, no llegaba para ser el gran ‘dragón’ en el banquillo, sino que se iba a sentar en el otro ‘grande’ de Portugal, un Benfica que necesitaba como el comer esa figura de ganador y líder nato que ‘The Special One’ lleva como cartel innegociable. Los que lo conocen dicen que sigue manteniendo esa obsesión por ganar y por dedicarle horas y horas al trabajo, incluso quedándose a dormir en la Ciudad Deportiva para poder seguir trabajando de noche.
Sea como fuere, Mourinho aterrizó en la desembocadura del Tajo con mucho trabajo por delante, con una plantilla que él no construyó y con un sistema táctico al que le tenía que dar una y dos vueltas para parecerse algo a lo que siempre han sido sus equipos: fuertes en el repliegue y las transiciones. No tenía extremos, así que se inventó centrocampistas ofensivos que pudieran jugar ahí, además de sumar a causa activos venidos a menos como Prestianni, y empezó a sacar la mejor versión de otros como Pavlidis, que se ha hinchado a marcar goles.
Lejos de ser un equipo defensivo y con vocación contraofensiva, Mou ha ido construyendo un bloque muy sólido atrás sí, pero con muchos argumentos con balón. Es el segundo equipo de Portugal con mejores números en ataque y tercero con mejor media de posesión. Aunque por encima de todo, lo que más ha implantado el técnico luso es la mentalidad de querer ganarlo todo. El Benfica aún no sabe lo que es perder esta temporada en liga con él en el banquillo. Es un equipo que muerde y no es de extrañar que, en Europa, sea de los que más balones roba en campo rival. Quiere pelear por títulos.
Adaptarse o morir, es lo que pensó cuando llegó a Da Luz. Y a falta de fichajes, no es casualidad que con él bajo el mando hayan debutado seis jugadores de la cantera. Los conoce bien. Le gusta tratar con los más jóvenes, va a casi todos los partidos del filial, se mete en las charlas tácticas de antes de los encuentros y tiene una buena relación con el staff técnico. Todo para que el salto de las categorías inferiores a la élite sea lo más suave posible. Mourinho quiere tenerlo todo controlado.

Jose Mourinho, entrenador del Benfica, durante el entrenamiento previo a enfrentarse de nuevo al Real Madrid. / ANTONIO PEDRO SANTOS / EFE
Y esa intensidad con el trabajo hace que su día a día se base mucho en lo que sucede en la Ciudad Deportiva del Benfica. Pero no es su único mundo en Lisboa. Le gusta dedicar su tiempo a su familia cuando es posible, como ha hecho toda la vida, pero también disfruta viendo películas y documentales, leyendo libros, comiendo buen pescado y paseando por el centro de la ciudad. Tampoco quiere hacer grandes apariciones públicas sabiendo su popularidad en todo el país. Pero por encima de todo, lo que más le mueve son las “modas”. Sabe que para conectar con los jugadores debe estar al corriente de lo que se pueda hablar en el vestuario y no se pierde nada de la actualidad. Le encanta estar informado de todo, según apuntan los que le conocen.
Cuentan desde el vestuario que, además, Mourinho es una persona muy divertida, que sabe conectar y a la que le encanta hablar de historias de fútbol que le han sucedido en el pasado. Un tipo que está feliz en Lisboa y que sabe que, ante el Real Madrid, tiene una oportunidad clara de reivindicarse. Es consciente de que el cuadro blanco vendrá herido, que se parecerá poco al que fue asaltado en Da Luz hace unos pocos días, que dejará menos espacios atrás y que será mucho más intenso en las presiones. Pero confía y mucho en los suyos. Es una eliminatoria especial y Mourinho está preparado. Ahora mismo solo piensa en el partido de mañana. Pese a las informaciones que le llevaban directo al banquillo de la selección, el luso no piensa quitar la mirada de lo que importante ahora mismo. Y ahora mismo solo importa el Real Madrid.
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