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REAL MADRID

El campeón, al borde del KO en Bérgamo

El Real Madrid se juega parte de sus opciones de pasar a la siguiente fase, ante un rival quiere revancha de la Supercopa de Europa 

Alineaciones probables del Atalanta Real Madrid de Champions

Alineaciones probables del Atalanta Real Madrid de Champions / SPORT

Alejandro Alcázar

Alejandro Alcázar

El Real Madrid afronta una de las tres finales que le quedan en una Liga de Campeones cuyo nuevo formato se le ha atragantado y que le tiene al borde del KO. Llegan a Bérgamo con el agua al cuello, donde le espera una de las relevaciones de la competición y de la temporada. El Atalanta ha intercambiado su papel con los blancos, son quintos en la tabla de la competición europea y líderes de la Serie A, mientras que los blancos son decimosextos en Europa y segundos en la Liga. Las diferencias responde al fútbol solvente, directo y decidido de los italianos frente a la falta de plan de juego de los españoles.

Ancelotti recupera a Vinicius, al que han echado de menos pese al renacimiento de un Bellingham, que ha mantenido al equipo a flote. También vuelve Rodrygo, que atraviesa una etapa de problemas físicos que menguan su rendimiento. Pierde a Mendy para culminar la cadena de desgracias que le deja sin su defensa titular con Carvajal, Militao y Alaba en la enfermería. Tampoco tiene a Camavinga, sí a un Tchouameni que rinde más y mejor de central que de mediocentro. Además, pende amenaza de sanción sobre Vinícius, Modric y Lucas Vázquez para el encuentro ante el Salzburgo.

Defender, defender…

Los blancos se van a encontrar con un Atalanta hecho, que sabe lo que quiere y a lo que juega bajo la batuta de otro zorro italiano como es Gian Piero Gasperini. No tiene nada que ver con el equipo temeroso al que ganaron los blancos la Supercopa de Europa en agosto pasado. Los campeones de la Europa League despliegan un fútbol atractivo, arriesgado, intenso en su presión alta y con fútbol vertical. Características que no le vienen bien a un Madrid temeroso, defensivo, que no sabe lo que quiere con el balón y que deja en las individualidades y conexiones puntuales su lacónico bagaje futbolístico.

Es cierto que ganar al Real Madrid no es tarea fácil, pero sus rivales han detectado sus vías de agua y ya son cinco los que le han tumbado esta temporada en 22 partidos, y tres de ellos en la Champions en solo cinco jornadas: Lille, Milan y Liverpool. Ancelotti insiste en que lo único que importa es defender, “es la llave” dice, sobre todo en bloque bajo, porque la presión alta es tan descoordinada como permeable por la falta de valentía de un equipo que se siente más a gusto resguardándose en el balcón de su área, donde ahorrar esfuerzos, que saliendo a buscar al contrario y jugarle de tú a tú.

No asusta a nadie

Este Madrid lo componen gigantes que en equipo se hacen pequeños. El madridismo quiere mucho a Ancelotti por lo que le ha dado y por su perfil cariñoso y empático, pero empieza a despedirle por esa falta de trabajo en el juego con balón. Él se defiende diciendo que cómo va a decirle a Mbappé o Vinicius como tienen que jugar, una excusa como otra cualquiera para justificar que no tiene un plan de juego específico salvo exigir sacrificio defensivo y dejar al libre albedrío las elecciones ofensivas.

Gasperini tiene claro lo que quiere y utiliza sus piezas para generar fútbol. Tiene a toda su escuadra preparada salvo Cuadrado. Recupera a Zappacosta, aunque no se espera que juegue tras salir de una lesión. Volverá a apostar por a su columna vertebral en la Champions, compuesta por el portero Carnesecchi, el central Kolasinac, los centrocampistas De Roon y Retegui, y el goleador Deketelarre. Todo su arsenal para seguir invictos y soñando con tumbar al campeón, y tomarse cumplida revancha de esa Supercopa veraniega, ante un Madrid que es una caricatura del equipo que venía atemorizando a Europa en los últimos años.