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Arbeloa contra Mourinho, una batalla psicológica bajo la mirada de Florentino: "El Madrid es vulnerable si le obligan a pensar"
El duelo entre el actual entrenador blanco y el que un día lo fue se concibe, fuera del terreno de juego, como un duelo identitario entre el pasado y el presente de un club necesitado de liderazgos

Mourinho: "Le he pedido disculpas a Arbeloa por cómo lo he celebrado" / Perform

Cuando se produjo el sorteo de la fase liga de Champions, en el Real Madrid se miró, sobre todo, la penitencia de tener que ir a Almaty, en Asia. Los dos huesos identificados eran el Liverpool y el Manchester City. El final de la primera pantalla, contra el Benfica, invitaba a un regreso emocional al Estadio da Luz, lugar de peregrinaje de La Décima. Hasta que el 18 de septiembre el regreso de Mourinho lo cambió todo. El lance cobró todavía más importancia cuando se produjo el terremoto de la sucesión en el banquillo blanco, de Xabi Alonso a Arbeloa. Una silla eléctrica para la que Mou ha sido siempre un candidato en la reserva.
Un entrenador que actúa como Pessoa
Después del “milagro de Lisboa”, como bautizaron los benfiquistas al gol de Trubin, la eliminatoria entre el Real Madrid y el equipo luso, que vive este martes su primer asalto (21:00 en Da Luz), se juega dentro y fuera del campo. La dualidad que convierte el aspecto psicológico en una baza de primer nivel. O eso es lo que pretende Mourinho, “un equipo de alma y resistencia, capaz de alternar con asombrosa normalidad el fracaso con el éxito”, según el análisis de A Bola, diario tradicionalmente asociado al Benfica, con el desayunaban los portugueses en las pastelerías de la capital.

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La definición valdría igualmente para un Real Madrid capaz de mezclar victorias solventes, como la que viene de firmar en el Bernabéu contra la Real Sociedad, con encuentros anticompetitivos como el que disputó el pasado 28 de enero. La diferencia entre las plantillas es grande, pero si por algo se ha caracterizado tradicionalmente Mourinho es por saltarse las fronteras. Lo ha hecho con una mezcla de pizarra y psicología. Si algo reconocen estos días en Lisboa es que el vestuario milita en su fe.
“A Mourinho le ha sentado muy bien volver a Portugal después de tantos años. Es una figura muy admiradora de Pessoa, el gran poeta portugués que se inventaba personajes y escribía con seudónimos, replicando la figura del extranjero que observa el país con más autoconfianza que los propios portugueses”, le describe, en conversación con este diario, Juan Carlos Cubeiro, experto en liderazgo y coaching que ha estudiado la figura del técnico de Setúbal en varias obras: Código Mourinho: Descifrando el éxito de El especial (Alienta, 2010) o Mourinho versus Guardiola: Dos métodos para un mismo objetivo (Alienta, 2012), ambas escritas junto a Leonor Gallardo.

José Mourinho y Pep Guardiola se saludan en un partido de la Premier. / CLIVE ROSE / EFE
El antagonista, figura esencial para Mou
Porque no hay mejor forma de entender al portugués que a través de sus adversarios, de ahí el riesgo que corre Arbeloa. Aunque el alumno le diga “uno di noi” al maestro, este sabe más por Mourinho que por cualquier otro lazo personal. “El antagonismo es esencial y lo vamos a volver a ver en esta eliminatoria, donde se enfrenta a alguien que es prácticamente su discípulo. Un entrenador recién llegado al que defendió y abrazó. Pero él siempre tiene dos caras. En Portugal, este cruce es un duelo identitario contra España”, analiza el experto en liderazgo, una cuestión también a debate en el actual Real Madrid.
Las salidas de Modric o Kroos dejaron un vacío por disputar que ha derivado en una estructura bicéfala, con Mbappé y Vinicius al frente, con el riesgo que ello genera. Con el cese de Xabi Alonso, la figura del entrenador ha vuelto a quedar a merced de unos jugadores concebidos como atletas. Enfrente tendrá a un Benfica que es puro compromiso alrededor de Mourinho, lo que le sirvió para firmar un encuentro histórico en Da Luz. Todo ello, a pesar de una temporada irregular en la que la plantilla ha estado por debajo de lo esperado. Por encima de todo, el de Setúbal ha recuperado la pertenencia simbólica a un club.
“El Benfica fue el primer equipo en el que ejerció como entrenador principal (temporada 2000/2001, tras acompañar a Bobby Robson en el Barça). Lo hizo en un contexto muy complicado. Con todo, ya se notaba lo diferencial que era. Por eso nunca se entendió su salida y quedó la sensación de que su historia con el Benfica no había terminado, algo que se ha confirmado con su regreso al club de su corazón y del que es socio desde hace décadas”, añade Ricardo Cataluna, creador de El Mítico Benfica, espacio mediático dedicado al Benfica para el mundo hispanohablante.
Los errores de Xabi Alonso que alertan a Arbeloa
Mourinho fue la gran baza electoral para que Rui Costa fuese reelegido en el Benfica. Una alianza que también explica otro rasgo tradicional de su carrera: Mourinho hace cribas. “Siempre ha sido extraordinariamente fiel a los presidentes en los clubes en los que ha estado. Distingue muy bien quiénes son sus fieles en el vestuario. Arbeloa lo fue. Al final puedes tener dos o tres resistentes, pero la mayoría se alinea a favor. A los suyos les da poder y así controla la gestión”, enfatiza Cubeiro, marcando las diferencias con lo que sucede en el actual vestuario del Real Madrid.
“Xabi Alonso se fue maniatado por los pesos fuertes del vestuario. Resultó evidente. Solo llegó a ganarse en parte a Mbappé, a diferencia de lo que ocurrió con Bellingham, Valverde o Vinicius. Por el contrario, Mourinho siempre ha sabido reinventarse para competir. Fue un jugador de ajedrez contra uno de los mejores equipos de la historia, como era el Barça de Guardiola, con quien coincide en ser metódico, obsesivo con los entrenamientos y en el análisis individual de los futbolistas”, concreta el experto en coaching y liderazgo.

Un 'clásico' con Mourinho en el banquillo del Real Madrid, con Arbeloa y Xabi Alonso, cada uno a un lado. / JOSEP MARIA AROLAS
Un método que contrasta con el laissez-faire institucionalizado en el Real Madrid, lo que reduce la capacidad de Arbeloa, o de cualquiera, para intervenir en el desarrollo de los encuentros. “El triunfo del Benfica en Da Luz dejó una sensación clara de que el Real Madrid se vuelve vulnerable cuando se le obliga a pensar, a ajustarse y a salir de su zona de confort. Y Mourinho siempre construyó parte de su carrera precisamente a partir de ese desconcierto impuesto al adversario”, dictamina Luís Mateus, editor ejecutivo de A Bola y analista de DAZN Portugal.
Por eso, en el bando lisboeta saben que el éxito de esta eliminatoria reside en la capacidad de su entrenador para convertir los defectos del Real Madrid en un arma arrojadiza. Crear el caldo de cultivo necesario para desestabilizar a un Bernabéu donde Mourinho sigue contando con adeptos y amigos. Entre ellos, Florentino Pérez, que será juez de la eliminatoria desde el palco, consciente de lo desvelado por el diario As: una cláusula de salida incluida en el contrato del luso con el Benfica. Aunque, hoy por hoy, su cuerpo y su mente están entregados a volver a hacer grande al club de sus amores.
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