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Ancelotti - Xabi Alonso: rivales en los banquillos, aliados en los tribunales

El entrenador del Real Madrid seguirá la misma estrategia que el exjugador blanco, principal candidato a sucederle, en el juicio por fraude fiscal que afronta por sus derechos de imagen

Ancelotti, a su llegada al juicio: "No voy a pactar con la Fiscalía"

Ancelotti, a su llegada al juicio: "No voy a pactar con la Fiscalía" / Perform

Denís Iglesias

Denís Iglesias

La foto del día del miércoles 2 de abril, hasta la disputa de la semifinal de Copa entre el Atlético y el Barça, fue la de Carlo Ancelotti sentado en el banquillo, pero no en el que lo hace habitualmente. El técnico del Real Madrid declaró, apenas unas horas después de hacerlo en sala de prensa tras alcanzar la final copera, en el juicio en el que se le acusa de dos delitos contra Hacienda. Está acusado de, supuestamente, defraudar 1.062.079 euros en los ejercicios fiscales de 2014 (386.361 euros) y 2015 (675.718 euros), durante la primera etapa en la que entrenó al club blanco.

La entidad, según su testimonio, le habría propuesto recibir parte de su sueldo, correspondiente a los derechos de imagen, a través de una sociedad. Ha optado por la solución que le dio resultado a Xabi Alonso, a quien entrenó y su principal candidato a sucederle en el banquillo. El jugador vasco rechazó un pacto y salió absuelto de un proceso similar en octubre de 2023.

La importancia de los derechos de imagen

Lo primero que hay que saber es qué son los derechos de imagen, concebidos para proteger el uso y difusión con interés mercantil de una persona reconocida. Los clubes llegan a pactos con sus empleados, que buscan rentabilizar al máximo su imagen fuera de lo que ya de por sí es el salario que perciben de sus equipos. Así, los derechos de imagen en el deporte se divide entre la protección de la imagen del propio jugador como persona fuera del equipo y como parte de un club profesional. Ejemplo: actos publicitarios como embajador de una marca y otros que tienen que ver estrictamente con su pagador. A veces, ambos están relacionados.

"Para mí estaba todo correcto", fue el testimonio de Ancelotti, quien apenas unas horas después de estar en rueda de prensa tras lograr el pase a la semifinal de Copa del Rey frente a la Real Sociedad, volvía a comparecer, aunque en un escenario bien diferente. No es el primero ni el último deportista que se ve envuelto en un proceso similar. Aunque lo normal, como ocurrió en 2019 con Cristiano Ronaldo, cuando el portugués aceptó sustituir una pena de prisión de 23 meses por una multa de 360.000 euros.

Lo mismo le sucedió a Leo Messi dos años antes. El exazulgrana fue condenado a 21 meses de cárcel por la Audiencia de Barcelona tras defraudar 4,1 millones de euros a Hacienda en los ejercicios 2007, 2009 y 2009, al no tributar en España los ingresos de 10,1 millones percibidos por derechos de imagen. En ambos casos se firmaron pactos para no superar los dos años de cárcel que suponen la entrada en prisión en España.

El entrenador del Real Madrid, Carlo Ancelotti (c) junto a sus abogados a su llegada este miércoles a la Audiencia Provincial de Madrid donde se le juzga por defraudar presuntamente algo más de un millón de euros a Hacienda y para quien la Fiscalía pide cuatro años y nueve meses de prisión

El entrenador del Real Madrid, Carlo Ancelotti (c) junto a sus abogados a su llegada este miércoles a la Audiencia Provincial de Madrid donde se le juzga por defraudar presuntamente algo más de un millón de euros a Hacienda y para quien la Fiscalía pide cuatro años y nueve meses de prisión / EFE

Paraísos fiscales para evitar pagar en España

El día que Cristiano Ronaldo fue a declarar, se cruzó con Xabi Alonso en la Audiencia Provincial de Madrid. A diferencia de los dos casos comentados, el ahora entrenador del Bayer Leverkusen rechazó pactar con la Fiscalía, que solicitaba cinco años de prisión por tres delitos fiscales entre 2010 y 2012. Su caso marcó un antes y un después, porque salió positivo para sus intereses. De ahí que haya sido la vía escogida por Ancelotti para su defensa. Como curiosidad, la misma sala del Supremo que absolvió al tolosarra fue la que confirmó la pena de Messi.

El triunfo pionero de Xabi Alonso se produjo debido a varias razones. Algunas técnicas y puramente jurídicas, como que Messi llegó condenado en primera instancia al Supremo y Alonso absuelto. Otras tienen que ver con el propio entramado societario que existió en la gestión de los derechos de imagen. Así, por ejemplo, mientras que el vasco cedió los derechos de explotación a Kardzali en agosto de 2009, antes de fichar por el Real Madrid desde el Liverpool, en el caso de Messi se trató de una estructura más opaca, por lo que la estrategia fiscal fue más directa.

Sin embargo, existe una motivación similar en ambos expedientes, que, como en el caso de muchos deportistas, es evitar pagar impuestos elevados por una partida que seccionan, la de los derechos de imagen. Una de las más lucrativas y que fue, por ejemplo, el mayor frente de disputa entre Mbappé y el Real Madrid para firmar su nuevo contrato. En el caso de Ancelotti, en el periodo juzgado recibió el 85% de su sueldo como salario directamente del Real Madrid, mientras que el 15% restante pasaba a una sociedad llamada Vapia Limited.

Es fácil encontrar el rastro de esta unidad de negocio. Su domicilio fiscal aparece con una simple búsqueda y está ubicado en las Islas Vírgenes Británicas, un paraíso fiscal. Mismo caso que el de Xabi Alonso con Kardzali, una entidad cuyo registro puede consultarse y que, en este caso, se situaba en Madeira, un territorio con una presión tributaria baja, encuadrado dentro de lo que se da en llamar como regiones offshore.

Carlo Ancelotti y Xabi Alonso se abrazan en la etapa de ambos en el Bayern de Múnich.

Carlo Ancelotti y Xabi Alonso se abrazan en la etapa de ambos en el Bayern de Múnich. / CHRISTIAN BRUNA / EFE

El precedente de Mourinho y la transparencia como clave

“Me parecía bastante normal. La tenían todos los futbolistas y mi predecesor. La tenía Mourinho, y me parecía bastante normal”, se defendió Ancelotti. El entrenador portugués aceptó en 2019 un año de cárcel y una multa de tres millones por el contrato en el que simulaba la cesión de sus derechos de imagen a la sociedad Koper Services, que también tenía su domicilio fiscal en las Islas Vírgenes Británicas. Estas firmas son efímeras y su única finalidad es ser una pantalla para pagar menos impuestos. La única diferencia es el dónde, pero sobre todo en el cómo.

Mientras que las sociedades de jugadores como Messi no presentaron declaraciones fiscales o cuentas anuales, Xabi Alonso sí informaba a Hacienda de sus ingresos, aunque no los declarara en el IRPF. Así, aunque la sentencia absolutoria reconocía ciertos indicios, diferenció entre la intención de actuar de manera “clandestina y fraudulenta”, como ocurrió en otros casos comentados, frente a los contribuyentes que sí declaran, como sucedió con el tolosarra. Y eso, además de con transparencia, es más factible si el investigado comparece, como ha sucedido con Ancelotti.

“Nunca he pensado que podía ser un fraude. Si estoy aquí, es que las cosas no eran tan correctas”, aseguró el italiano, quien dijo ser consciente del problema cuando la Agencia Tributaria abrió una investigación en su contra en 2018. Ni Ancelotti ni el Madrid habían emitido comentarios oficiales al respecto del caso. Por eso una de las exigencias de la Fiscalía era garantizar que el técnico hiciese frente a sus responsabilidades tributarias. En las cuestiones previas, su abogado solicitó que la incorporación de un documento en el que constaba que había dado instrucciones al club blanco para pagar el dinero exigido.

Desde la defensa de Ancelotti también se amparan en las fechas. Sostienen que en 2015 solo residió en España 183 días, hasta el 29 de mayo, cuando habría abandonado Madrid después de ser despedido por Florentino. Sin embargo, la Fiscalía entiende lo contrario, porque el alquiler de su piso en Puerta de Alcalá seguía activo. Sea como fuere, Carletto empleará la vía Xabi Alonso, de comparecer y defenderse, antes que la del pacto de Cristiano o Messi. La solución del que un día fue su jugador, hoy todavía amigo, pero también rival por el banquillo -en el estadio- del Madrid.