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Postecoglou, el despido más cruel que ni la Europa League evitó

El técnico australiano ha vivido en sus propias carnes la crueldad de un fútbol moderno que cada vez entiende menos de paciencia

Postecoglou bromea con que estuvo a punto de jugar en la crisis de lesiones

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Alguer Tulleuda Bonifacio

Alguer Tulleuda Bonifacio

El fútbol moderno no tiene memoria ni entiende de paciencia. Ser entrenador se convierte en una profesión de riesgo donde los resultados son analizados semana tras semana y donde encontrar un club que crea de principio a fin en el proyecto de su técnico es cada vez más una anomalía que algo común. Ha sucedido con tantos entrenadores que lo de Ange Postecoglou ni siquiera sorprende a estas alturas.

¿Quién iba a decir al técnico que puso fin a una sequía de 17 años sin títulos, 41 si contamos solamente éxitos europeos, que iba a ser destituido apenas unas semanas después? Es así como Ange Postecoglou ha perdido su trabajo en el Tottenham, una decisión tan abrupta como polémica que tiene pocos argumentos para sostenerse.

Si nos atenemos solamente a los datos, Daniel Levy tiene motivos -seguramente de sobras- para justificar el despido de su entrenador. Si bien la Europa League ha sido la cúspide de la temporada y el éxito continental ha valido para recuperar la esperanza en un club necesitado de ella, la temporada de los Spurs en Inglaterra ha sido realmente preocupante. Tras 22 derrotas, récord histórico del club en el campeonato, solamente una peor temporada de Leicester, Ipswich y Southampton ha salvado al equipo de descender de categoría.

Un héroe de tiempos oscuros

El equipo ha sido prácticamente un drama durante todo el curso, eso es algo innegable, pero conviene poner las cosas en contexto para no caer en análisis equivocados de la situación. Ange Postecoglou llegó al Tottenham sin la figura de Harry Kane, salvador del equipo durante tantos años, al frente de ataque. Reconstruyó una plantilla prácticamente desde cero donde, además, las lesiones tampoco ayudaron. El resultado, una primera temporada exitosa quedando quintos y una segunda desastroso siendo decimoséptimos.

Ange Postecoglou, celebrando el título

Ange Postecoglou, celebrando el título / AP

A pesar de la infinidad de problemas que ha tenido que hacer frente el técnico australiano esta temporada -que han obligado al entrenador a huir de su particular estilo ofensivo para adoptar un juego más pragmático-, al final los métodos de Ange le han dado la razón. La conquista de la Europa League, que permite a los Spurs disputar la próxima Champions, no es una casualidad y es consecuencia directa de haber recuperado la mentalidad ganadora en un grupo necesitado de un líder como Postecoglou.

Sin apoyo de la directiva

Al ganar la Europa League ante el Manchester United, el técnico esperaba poder contar con el respaldo de la directiva para la próxima temporada. No ha sido así; el club entendió que la conquista europea no tapaba los abucheos y críticas al equipo durante el resto del curso... y el resto es historia. El fútbol no espera para que nadie se recupere y Ange Postecoglou lo ha vuelto a vivir en sus propias carnes.

El técnico, sin embargo, se va con la cabeza alta y con la gratitud de toda su plantilla. El capitán Heung-min Son abanderó los mensajes de apoyo al técnico: "Creíste en ti mismo y en nosotros desde el primer día y nunca vacilaste ni un segundo. Incluso cuando otros lo hicieron. Sabías de lo que éramos capaces desde el principio. Lo hiciste a tu manera. Y tu manera le dio a este club la mejor noche que ha tenido en décadas. Guardaremos esos recuerdos para siempre", explicó.

"Siempre estaré agradecido por la forma en que nos guiaste, nos defendiste y nos mantuviste a flote en las buenas y en las malas", escribió Pedro Porro. "Todos los que aman a los Spurs recordarán que Big Ange siempre se lleva trofeos en su segunda temporada", decía Richarlison. “Darme la oportunidad de ser parte del grupo de liderazgo... esos momentos, y muchos otros, permanecerán conmigo para siempre", reconocía Vicario. Estas y otras tantas muestras de cariño que hablan maravillas del trabajo de Ange en el Tottenham, víctima de un fútbol moderno que no tiene memoria ni entiende de paciencia.