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Franco Stupaczuk: "Lebrón tiene esa pelea interna, ese gen competitivo que lo hace único"

El jugador argentino habla de varios aspectos de su carrera y de cómo lleva ser la pareja de un jugador tan especial como Juan Lebrón, cuyas disputas en los banquillos se han popularixado en redes

Stupa se sincera sobre su relación con Juan Labrón

Stupa se sincera sobre su relación con Juan Labrón / RRSS

Angie F.G.

El canal de YouTube “Ganar la red” nos ha regalado una conversación íntima con Franco Stupaczuk, una de las grandes figuras del pádel mundial. Entre recuerdos dolorosos, anécdotas familiares y reflexiones personales, el chaqueño abrió su corazón para hablar de su pasado y de su presente junto a Juan Lebrón, con quien forma una de las parejas más competitivas y carismáticas del circuito.

Stupa no esquivó los momentos difíciles de su carrera. Volvió a 2016, al accidente de Martín Di Nenno, para recordar lo perdido y lo aprendido: “No sabía qué hacer. Era muy joven, no sabía ni qué estaba pasando. Recibí la llamada de Gaby Reca pero le dije que sinceramente no estaba para nada. Después me llamó Marce Jardim, le dije que sí, y aunque conseguimos buenos resultados yo no me sentía completo por todo lo que había pasado”. Aun así, cerraron ese año como pareja número siete del mundo, demostrando que el pádel siempre le dio la fuerza de seguir adelante.

Stupa en un entreno junto a su técnico Carlos Pozzioni y su compañero Juan Lebrón

Stupa en un entreno junto a su técnico Carlos Pozzioni y su compañero Juan Lebrón / RRSS

El 'Rayo' también habló de sus raíces. Su apodo encierra velocidad, pero su historia personal tiene un trasfondo de lucha y supervivencia. Su abuelo, polaco, tuvo que huir de la guerra para llegar a Argentina: “Escapó en barco, como mucha otra gente. Mi papá nació allá, pero siempre llevamos ese origen”. Un vínculo que le acompañó incluso en lo administrativo: “Cuando no tenía papeles me sentía que no era del país, caminaba pensando que la policía me iba a parar. El día que conseguí el pasaporte lo colgué en redes para que todos vieran que lo tenía”.

Juntarse con Juan Lebrón

El presente lo tiene marcado su alianza con Juan Lebrón, una unión de talento y carácter que está dando mucho de qué hablar en la pista. Stupa define la dupla con cariño: “Somos una pareja linda, dinámica, competitiva, con mucha hambre de ganar. Conozco al Lobo desde que tengo 10 años. Nos conocemos muy bien, quizá no tanto en lo privado, pero ahora compartimos muchas cosas que antes no. Él tiene esa pelea interna, ese gen competitivo que lo hace único. Después, fuera de la pista, es otra persona: muy tranquilo, muy familiar, muy de su equipo”.

De River al Betis

Las anécdotas con Lebrón también afloraron con naturalidad. Stupa recordó cómo compartieron fútbol y pádel en su visita a Argentina: “Vino a ver a River, y él es de su Betis. Me acuerdo que en Valladolid nos jugábamos el pase a la final con Chingotto y Galán. Ganamos un partido épico, y cuando terminó me dijo que estaba feliz pero también dolido porque su Betis había perdido la final”. Una muestra de que, más allá del pádel, los une también la pasión por el deporte.

De la temporada actual, Stupaczuk se puso nota: "Un ocho. De nueve torneos habíamos hecho cinco finales. Le quito puntos por las lesiones que tuvimos tanto Lobo como yo. No sabemos qué habría pasado, pero esas lesiones nos quitaron la posibilidad de acercarnos más a la pareja número dos”. Palabras que reflejan tanto ambición como autocrítica, sin dejar de valorar lo conseguido.

Punto de oro

El chaqueño también se sinceró sobre su relación con la prensa y con la propia competición. Reconoció que no consume demasiado pádel, ni ahora ni de pequeño: “Yo iba a la cancha de al lado de casa a jugar, no me importaba quién era el bueno o quién era el malo”. También dejó abierta la puerta a cambios en el reglamento, como el regreso del punto de oro: “A la gente le gusta, es donde viene la sangre, lo bueno”, tras reconocer que los jugadores fueron reacios cuando su impuso en World Padel Tour sin debatir el tema con los propios jugadores.

Finalmente, no faltó un consejo para aquel Stupa adolescente que empezaba a soñar con ser profesional: “Que fuera mucho más paciente. En algunos momentos toca paciencia y equilibrio, y en eso me han ayudado mucho tanto la psicóloga como algunos compañeros”. Un consejo que hoy, con los años, suena a declaración de madurez y de agradecimiento a quienes le acompañaron en el camino.

Franco Stupaczuk sigue siendo ese rayo eléctrico dentro de la pista, "hiperactivo, veloz, con hambre de victoria", asegura. Pero fuera de ella se descubre como un hombre agradecido, sensible y cercano, que disfruta de su presente y lo comparte con un compañero como Lebrón, al que define con cariño.

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