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Malas noticias para los gimnasios: el error con la música que ya ha provocado multas de 150.000 euros

Una cadena de gimnasios de Australia afronta una sanción descomunal

Gimnasio música

Gimnasio música / climatetribe.org

Cristian Miguel Villa

Cristian Miguel Villa

Es imposible imaginar actividades como una clase grupal de gimnasio sin música. Ponerle banda sonora a los ejercicios ayuda mucho a darle adrenalina al momento, pero si no se va con el debido cuidado uno puede acabar encontrándose con una multa de hasta 150.000 euros.

Usar música sin licencia en un gimnasio tiene consecuencias

Esto es precisamente lo que le ha ocurrido a una cadena de gimnasios de Australia, la cual ha sido duramente sancionada al detectarse que utilizaba música comercial sin contar con las pertinentes licencias para ello.

Específicamente, lo que se conoce de este caso es que la cadena reproducía música la cual estaba protegida por derechos de autor. Lo hacían sin licencias de ningún tipo y la usaban en sus clases y entrenamiento con regularidad.

Un detalle importante a tener en cuenta es que, a ojos de la ley, incluso el mero hecho de tener la música 'de fondo' ya se considera una infracción. Es decir, incluso si apenas es perceptible, que se esté reproduciendo ya permite plantear una sanción.

Monitor de gimnasio

Monitor de gimnasio / sport

Lo más curioso de todo el caso es cómo se dio la detección de la infracción: al parecer, algunos de los asistentes del gimnasio eran investigadores encubiertos que utilizaron aplicaciones como Shazam para encontrar qué temas estaban sonando.

La ilegalidad de la cadena se explica dado que poner música en un gimnasio se considera un acto de comunicación pública, y ello conlleva unas obligaciones que no permiten discusión alguna, como pagar derechos de autor y tener una licencia pertinente.

En caso de que haya dudas, pues sí, esta normativa se aplica también en España. Además, no está permitido tampoco el uso de Spotify personal o listas de reproducción privadas; sea cual sea el contexto, la reproducción de la música conlleva unas responsabilidades legales.

En resumen: poner música en un gimnasio no es un detalle menor. Sin licencia, puede convertirse en una sanción de miles de euros. Y como demuestra este caso, detectarlo es más fácil de lo que parece.