Opinión

Director de Información Deportiva de Prensa Ibérica
Xavi y las realidades paralelas del Barça
Xavi acusa a los medios de comunicación de explicar una "irrealidad" sobre la situación del equipo
Pide unidad al barcelonismo y critica al entorno por "bajarse del barco a la primera curva"

Xavi no hace autocrítica y culpa a los medios de comunicación de explicar una "irrealidad" / EFE
Les voy a contar un secreto. En un encuentro privado que tuve con Xavi, pocas semanas después de que asumiera el cargo de entrenador del Barça, me confesó que estaba preparado para la destitución. “El primer día que te sientas en el banquillo del Camp Nou es el primer día de la cuenta atrás hacia tu despido”, me explicó el recién estrenado técnico blaugrana. Xavi conoce mejor que nadie qué es y qué significa el Barça. No en vano pasó 25 años de su vida como futbolista en el club, 17 de ellos en el primer equipo, el último como capitán tras la retirada de Puyol. Entiende a la perfección cómo funcionan los mecanismos de la entidad. Y también el poder desestabilizador del entorno. Tanto del externo como del interno (que es más peligroso). Por lo tanto, es consciente de que el nivel de exigencia es enorme. A veces insoportable. Y que no solo vale con ganar, sino que también hay que jugar bien. Por algo el Barça es, como reconoce él mismo, el club más difícil del mundo.
AL BORDE DEL ABISMO
En su primera temporada entera (los meses que siguieron al relevo de Koeman fueron de supervivencia), cumplió con el primero de los objetivos: los títulos. Ganó la Liga con una enorme solvencia y la Supercopa de España. Sin embargo, fracasó en la Champions. En su segundo año tocaba afrontar el reto de hacer un buen fútbol. Y, de momento, solo lo ha conseguido en cuentagotas. Un día se juega bien, otro regular y otro muy mal. Un día se gana y otro se pierde. No existe regularidad. Incluso ha desaparecido la solidez defensiva que le permitió conquistar la Liga del 1-0 y 0-1. Y ahora se encuentra al borde del abismo, tras dos dolorosas derrotas (ante el Girona y el Amberes) que han hecho saltar todas las alarmas. Xavi se defiende atacando a los medios de comunicación, a los que acusa de “bajarse del barco a la primera curva” y de vender una “irrealidad”. “No entiendo nada”, llegó a asegurar en la rueda de prensa previa a la ‘final’ ante el Valencia. El técnico pidió “estabilidad” para afrontar la era post-Messi. Pero fue poco autocrítico: “El entorno debe ser más positivo: se pueden ganar los 4 títulos”.
FALTA REFLEXIÓN
Lo que no dijo Xavi es que los periodistas ni marcan goles ni cometen errores defensivos. Y ahí se equivoca. Pensar que el mundo está en su contra en lugar de reflexionar sobre todo lo que se está haciendo mal en el club: en los despachos y en el césped. Xavi ha preferido esconderse en su propia realidad. O, al menos, es lo que quiere transmitir públicamente. Porque, insisto, como me confesó en privado hace dos años, ya sabe que los malos resultados solo pueden desenvocar en una destitución. Lo que no presagiaba es que podría llegar tan pronto...
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