Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

Opinión

Cristina Moreno

Cristina Moreno

Redactora de Motor y Polideportivo.

La vida en rosa de Zarco en Le Mans

Zarco celebra su victoria en Le Mans

Zarco celebra su victoria en Le Mans / EFE

En 2007 se llevaba a la gran pantalla la vida de la conocida cantante Edith Piaf. Bajo el nombre de 'La vida en rosa', una de sus canciones más conocidas, el cine mostraba la vida de una de las personalidades francesas más reconocidas. Diez años después de ese estreno, Johann Zarco daba el salto a MotoGP con el Monster Yamaha Tech 3. Ocho cursos después, en la primera visita de su madre a un circuito para ver correr a su hijo, la vida se convertía en rosa para el de Cannes. En rosa, pero también en blanca, azul y roja, como los colores de la bandera francesa que hondeó en lo más alto de Le Mans.

El circuito se vino abajo como pocas veces antes se había visto (hubo récord de asistencia con más de 300.000 espectadores), y no es para menos. Ningún francés ganaba en casa desde 1954. Varias décadas de sequía que rompió Zarco, un piloto que sin ser el más querido, ni el más técnico, ni el más elegante, se metió a todos en el bolsillo. Incluso el propio Marc Márquez se quitó el sombrero (de forma figurada) ante la pericia del galo. Arriesgó, eligió la configuración de agua y no cambió de opinión cuando todos dudaban y se miraban unos a otros a la espera de ver qué hacer. La tozudez, esta vez, tuvo recompensa.

Y es que el caos de la salida en Le Mans fue toda una lotería y se llevó por delante a muchos como Pecco Bagnaia. Esta vez no fue porque los protocolos no estuvieran claros, todo lo contrario. Lo estaban, y mucho. Hace apenas siete días la FIM revisó el código, después de la triquiñuela de Marc en Austin, y estableció una sanción para aquellos que abandonaran la formación de salida. El castigo, una doble 'long lap' que muchos estuvieron dispuestos a pagar en el estreno de la norma y que en algunos casos, como en el del propio Marc, tampoco afectó demasiado al resultado: acabó segundo. Salió barato no estar en la parrilla de salida en la vuelta de reconocimiento, esperar desde el pit-lane para incorporarse a la vuelta de calentamiento, colocarse en su posición original y empezar la carrera. Cumplida la sanción, solo hubo que aguantar el chaparrón, nunca mejor dicho, y no cometer errores.

En condiciones cambiantes, como las de este domingo en Le Mans, con la lluvia yendo y viniendo, quedó claro que incluso con esa penalización, es posible optar a todo. Como muestra, también Fermín Aldeguer, que siguió la misma estrategia de Marc, hizo sus dos long lap y acabó tercero en un día de descartes.

Quizás debería la FIM revisar de nuevo esos protocolos de salida, porque aunque todo estuvo claro, las imágenes fueron de absoluto caos. Una vez más, y ya van dos este año.