Opinión | FC BARCELONA
Raphinha es mejor que Vinicius
El talento no lo es todo a la hora de elegir a un futbolista cuando la idea es construir a un equipo campeón

Raphinha y Vinicius, con la selección brasileña / SPORT
Es la gran obsesión de cualquier dirección deportiva de equipo grande, con recursos y voluntad de ganar títulos importantes. En definitiva, es el objetivo de clubs como Barça, Manchester United, PSG, Milan o Bayern, por poner solo algunos ejemplos porque la competencia es máxima. ¿Cómo hacer un equipo campeón?
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La pregunta es tan simple como difícil es la respuesta y cualquier estructura que quiera acercarse al éxito debe tener en cuenta tantos parámetros diferentes que hace de esta meta algo muy complejo. No existe la fórmula mágica, aunque en este artículo vamos a intentar exponer elementos clave sin los que todo proyecto encontrará dificultades que le alejarán de su idea primigenia.
La base de todo
Como pasa siempre, lo primero es empezar por el principio y ello supone tener una buena estructura deportiva o, si lo prefieren, una buena dirección técnica. Ella se compone de un jefe de ojeadores y su grupo de scouters, con los que es necesario controlar el mercado en su totalidad, tanto en lo que se refiere a los jóvenes como también a los futbolistas contrastados. Todo ello bajo el mando de un director deportivo, un secretario técnico y un director del fútbol formativo, pieza muy importante y que debe estar conectada con toda la estructura.

Deco, durante la Asamblea General Ordinaria / FCB
Todas estas piezas deben trabajar en una misma dirección, es decir, deben tener el mismo criterio y estar absolutamente alineados en lo que se está buscando, en la visión y el perfil de futbolista que encaja en las exigencias del club. No solo a nivel futbolístico, lo que es evidente, sino también a nivel personal. Y por si esta estructura, que ya supone contar con las voces de mucha gente, no fuera suficiente, también es necesario, muy necesario, que el entrenador elegido comparta criterios con la dirección deportiva. Hemos visto muchos ejemplos de conflictos entre lo que quiere un técnico y lo que ofrece la secretaría técnica. Esto suele ser sinónimo de fracaso. En el Barça, en cambio, tanto la figura de Xavi como la de Hansi Flick han estado alineadas. Claro que puede haber debate, pero siempre partiendo de una idea en común. Es muy importante que así sea.
Por todo ello, antes de firmar a un jugador, debe hacerse un ‘scouting’ exhaustivo. Es un trabajo ingente porque el seguimiento debe abarcar partidos importantes, partidos que jugue en casa, pero también fuera. Hay que conocer mucho al jugador, pero también a la persona y a su entorno. Hay que exigir cuando estás viendo a un futbolista que tenga rendimiento en partidos importantes y, sobre todo, detectar si el futbolista prioriza el rendimiento suyo al del equipo.
Aquí podemos poner muchos ejemplos, pero por cercanía pondré tres que para mí son ejemplos extraordinarios de jugadores que, para ellos, antes está el grupo: Pedri, Gavi y Casadó. Su inteligencia futbolística les permite entender que si el equipo funciona gracias a su labor, su labor sale reforzada. Pero vayamos al grano y pongamos algunos nombres que sirvan para definir a cada tipo de jugador.
Perfiles distintos
Existen talentos únicos que al mismo tiempo son auténticos cracks, números uno en sus funciones como Messi, Piqué o Busquets. También hay otro tipo de futbolistas de enorme talento cuyo rendimiento es siempre alto como Puyol, Abidal o Eto’o. Otros profesionales con calidad y destellos de mucha calidad a veces no tienen la suficiente continuidad en su rendimiento._Aquí podríamos ver a Coutinho, Dembele o Rafael Leao, que pueden ser decisivos, pero necesitan ser acompañados por jugadores que aportan lo que ellos no tienen. Ahí podrían estar Pedrito, Cucurella o Fabián Ruiz.

El primer partido oficial de Pedro con el FC Barcelona: 12 de enero de 2008, contra el Murcia en el Camp Nou. Fue presentado como Pedrito / MARC CASANOVAS
Existen otros jugadores cuya ambición sirve para superar la diferencia respecto a compañeros con más talento:_ambiciosos, ganadores, grandes profesionales, listos para soportar altas exigencias, presiones continuas, rendir en cada partido a un gran nivel, lo que viene a ser continuidad. Ahí tenemos a enormes ejemplos como Rakitic, Jordi Alba o Koke.
En otro nivel están figuras como Neymar o Vinicius, jugadores enormemente competitivos y talentosos, pero polémicos hasta el punto de ser conflictivos y protestones, cuya actitud puede llegar a perjudicar el rendimiento del equipo y la cohesión del grupo. Es necesario tenerlo todo en cuenta.
Este es el elegido
Bajo mi punto de vista, de todos estos perfiles, el que más gusta al entrenador, al club y a la afición es el jugador talentoso, con desgaste físico importante en cada partido, que esté presente en fase defensiva y ofensiva, que sea polivalente, que priorice el rendimiento del equipo al suyo, capaz de animar y motivar a sus compañeros y, a la vez, contagiar su actitud y entrega, sea como titular o suplente. Y, evidentemente, que aporte ofensivamente con goles y asistencias. Aquí creo que aparece un nombre en mayúsculas, que cumple todos y cada uno de los requisitos expuestos anteriormente. Se trata, por supuesto, de Raphinha.
El brasileño es un tipo de futbolista consciente de que no solo hace, sino que debe hacer mejor al equipo y eso le convierte a él en mejor. ¡Es así! Y Raphinha lo entiende a la perfección. Es un futbolista compañero de sus compañeros, ambicioso, con talento y continuidad, absolutamente profesional que piensa las 24 horas del día en cómo ser mejor futbolista. Tiene una personalidad a prueba de bombas, como ha demostrado cuando el entorno tenía dudas alrededor suyo. No solo no le afectó sobre el césped, sino que ha acabado convirtiendo las dudas en elogios.

Vinicius, durante el partido ante el Leganés / Bernat Armangue
Lejos de ser irregular, es capaz de ofrecer un rendimiento lineal en cada partido y, además, de forma también continuada durante los noventa minutos. No es cuestión de acierto, sino de actitud. Raphinha, en el fondo, es el compendio de todas las virtudes que antes hemos señalado a la hora de buscar futbolistas con los que hacer que un equipo sea campeón. De acuerdo, quizás no tiene el mismo talento individual que Neymar o Vinicius, pero todo el resto de cualidades que atesora le convierten en un futbolista que puede estar a su nivel porque si Raphinha juega bien no solo lo hace él de forma individual, sino que también lo hacen el resto de sus compañeros.
Por eso ponemos en contraposición a Vinicius, cuyo talento está fuera de duda. Es un enorme futbolista. Sin embargo, no cumple con todas las características antes señaladas y su comportamiento puede acabar comportando problemas mayores de las soluciones que ofrece. En ocasiones puede ser pan para hoy y hambre para mañana. Todo lo contrario que su compatriota, cuya regularidad es un regalo para cualquier proyecto.
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