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Joan Mª Batlle

Joan Mª Batlle

Colaborador de SPORT

A propósito de Araujo, De Jong y el Madrid

Araujo fue expulsado por una entrada a destiempo sobre Cucurella

Araujo fue expulsado por una entrada a destiempo sobre Cucurella / EFE

La jornada de Champions ha dejado muy claro que el Barça debe tomar decisiones a nivel futbolístico y conceptual si no quiere equivocar su camino. El 3-0 del Chelsea no admite paños calientes ni excusas tipo "si Ferran hubiera marcado el 0-1" o "si no hubiesen expulsado a Araujo". No, de ninguna de las maneras. Cuando estaban once contra once la sensación ya era de que el Chelsea jugaba con trece y el Barça, con diez.

La superioridad inglesa no admite matices, fueron mejores a todos los niveles, técnico, táctico, físico, de actitud, intensidad y concentración. Y cuando esto sucede, es obligado sacar conclusiones y ejecutar soluciones. Dos ejemplos: Araujo no aprendió de su expulsión de hace dos temporadas frente al PSG. ¿Cuántas segundas, terceras o cuartas oportunidades se le van a dar? Y De Jong sigue sin ejercer de líder cuando no está Pedri. No me sirve que haga tres partidazos al año frente a equipos menores en la Liga y desaparezca en las grandes citas europeas. Son ya siete temporadas esperándole...

Y luego, hay que aumentar el nivel de exigencia. El Madrid ya no es la referencia, los rivales de verdad son el PSG y el Chelsea, como se ha visto, y el Bayern, Arsenal, City y demás grandes del continente. No vale ser mejor que el Madrid, que lo es pese a lo que digan las clasificaciones actuales, y estar encantados con ello. El Madrid es poquita cosa, tres goles le metió el Olympiacos y el peor Liverpool le dio hace poco un meneo de padre y muy señor mío. Fijarse solo en el rival blanco es quedarse en el pelotón de los torpes. Es hora de apretar las tuercas, señores.