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Fue un privilegio acompañarte Andrés Iniesta

Andrés Iniesta anuncia sus planes de futuro

Andrés Iniesta anuncia sus planes de futuro

Veo a Andrés en el escenario y siento una pena enorme por la retirada del mago pero, a la vez, una paz indescriptible. No habrá otro Iniesta y al que hubo le acompañé durante toda su carrera en el club donde grabó su nombre. Como periodista, por supuesto. Desde el debut en Brujas con la 14 - un guiño de lo que venía - hasta su adiós maravilloso en el Camp Nou frente a la Real. No tiene precio. No lo tuvo con Xavi. Ni con Messi. Tampoco con Andrés Iniesta Luján. Mucha paz.

Por haber narrado cómo gobernó en el Jan Breydel con 18 años, por haber empuñado el micrófono en su estreno en casa contra el Recre, en un primer tiempo soñado. Por vivir detrás de Peter Cech en Stamford, viendo como el genio teledirigía ese balón a la gloria, por ir a Roma a verle asistir con una pierna a Eto´o, por contar en Wembley cómo destrozó a Carrick y Giggs o por acudir a Berlín, para preguntarle por ese pase a Rakitic, mirando al tendido. Magia.

Entrevisté mucho a Iniesta. Un diez. Descubrí a un chico muy inteligente, perfeccionista, menos tímido de lo que aparenta y siempre preocupado por lo que hacíamos. Mandaba. Una vez, simulando para un reportaje su primer gol en la Champions - vs Levski Sofia -, eligió él los ángulos. Lo contaba y lo contaba sin callar. Otro día, le traje unos pendientes por lo que dijo Pep: “Andrés no se tatua, no lleva pendientes...” Pensé que me los iba a tirar. Nada. Se los puso hasta el amanecer y hasta le preguntó al cámara cómo le quedaban. Si algo no le gustaba, te escribía él. Sin intermediarios. Ese es Andrés, un ejemplo para nuestros hijos. Y para quienes hoy te miran mal sin haber empatado con nadie. No, no podrá jugar hasta los 90. Da igual. Iniesta no se va. Se queda. Para siempre.