Opinión

Redactora de Fútbol.
Las primeras veces nunca se olvidan

Stuani (casi) cumplió su sueño, su gol al Arsenal fue anulado por fuera de juego / EFE
Suele decirse que las primeras veces nunca se olvidan. La primera vez en bicicleta, el primer viaje familiar, el primer concierto, la primera práctica de coche, el primer amor… Momentos que se graban en nuestra memoria con una intensidad única. Especial. Significan algo nuevo, hasta el momento inexplorado. Y en el universo futbolístico, pocas cosas - a nivel de clubes, claro - son equiparables a la primera participación en la Champions League. Muchos pagaríamos por sentir a flor de piel ese himno que tan buenos recuerdos nos trae, capaz de poner los pelos de punta a cualquier amante de este deporte.
El Girona se unió a este selecto club después de protagonizar una temporada histórica. Maravillosa. De excelente. Y de récord. La ciudad festejó esa clasificación por todo lo alto, la ocasión lo merecía. No hacía mucho que el equipo competía en categorías modestas e iba hacer un sueño realidad: debutar en la mismísima Champions League. Ni una década después del primer ascenso a Primera División (4 de junio de 2017). Todo un premio a un proyecto trabajado, valiente, con una identidad muy definida. El destino, que es así de caprichoso, decidió que la aventura empezara en El Parque de los Príncipes. ¿Un estreno por todo lo alto, verdad?

¡Los gironins invaden París! / Claudia Espinosa
París, la ciudad del amor. Y París Saint-Germain. Nervios, muchos nervios. Ganas. Y mariposas en el estómago. Aquel 18 de septiembre de 2024 ya forma parte de los libros de historia del Girona. El final fue cruel, recordarán. Saltaron los once elegidos de Míchel al césped sin complejos, no dejándose intimidar por los focos, el escenario o el rival. Se mostraron tal y como son: con personalidad y, como siempre, fieles a su estilo. Ahora bien, esa inocencia terminó por pasar factura a un equipo que sí, que mereció más. Mucho más.
Tres puntos de 24 posibles. Las quinielas daban alguno más, sobre todo en aquellas jornadas marcadas en rojo, como eran Feyenoord, Slovan Bratislava, Sturm Graz y, si me apuras, PSV. Pues ante PSG, Liverpool, Milan y Arsenal iba a ser más difícil puntuar. Eso sí, iban a plantarles cara. Ante el Feyenoord todo salió al revés y una cosa quedaba clara: la Champions no perdonaba. A nadie. Más aun este innovador formato. En la Champions League todo se magnifica: los detalles - por pequeños que puedan ser - marcan la diferencia, la exigencia es máxima y, cómo no, los errores se castigan.

Danjuma adelantó al Girona ante el Arsenal / @gironaFC
Montilivi festejó la primera victoria contra el Slovan Bratislava, se había quedado con la miel en los labios en la anterior jornada. En el Philips Stadion volvió a salir todo mal: lastrados por las lesiones, encajando con demasiada facilidad - producto también de cierto infortunio - y teniendo serias dificultades para hacer gol. No importaba. Seguían vivos. Aquella dolorosa e inesperada derrota en Klagenfurt, sin embargo, lo truncó todo. Con todo en contra, y siendo conscientes de que debían, no solo puntuar, sino ganar, ante Liverpool, Milan y Arsenal. Nunca bajaron los brazos. Ni cuando las matemáticas dictaminaban que sus posibilidades eran (prácticamente) nulas.

Stuani del Girona en acción ante Jakub Kiwior del Arsenal en el partido de la Champions League / EFE/ David Borrat
Se dio la cara en la visita del líder, que ‘solo’ ganó 1-0 y desde los once metros. Y se luchó hasta el último suspiro en San Siro. No pudo ser. Solo quedaba disfrutar de la última noche europea en Montilivi contra el Arsenal. “Salgan y jueguen…" Dicho y hecho. Pues a puntito estuvo el Girona de despedirse con un empate. Una cuestión de milímetros. Que se lo digan a un Stuani que por segundos cumplió su sueño. "Para nosotros es gol", dijo Míchel. Le haremos caso.

Miguel y Danjuma, goleador y asistente ante el Slovan Bratislava / @gironaFC
GIRONA, 'TERRITORI DE CHAMPIONS'
Para la afición, la temporada ya es histórica. Banderas blanc-i-vermelles ondeando en estadios legendarios, desplazamientos masivos como el de París o el Milán - el mayor de la historia del club -, goles celebrados con el alma y el corazón… unas imágenes que quedarán grabadas en la memoria colectiva del club y de la ciudad.

Girona, lista para recibir a la Champions / GironaFC
Las primeras veces nunca se olvidan y esta primera aventura europea del Girona pasará a la historia, por lo que significó para un club que quiere seguir creciendo a pasos agigantados y parece no tener techo. Esperemos ver pronto esa lona con el lema ‘Territori de Champions’ en el Pont de les Peixateries Velles, a los sitios más emblemáticos de la ciudad decorados y, sobre todo, a los balcones vestidos con banderas con el escudo del club.
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