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Lluís Carrasco

Lluís Carrasco

Colaborador de SPORT.

No sabemos perder

Lamine Yamal acabó desconsolado tras caer frente a Inter en las semifinales de la Champions

Lamine Yamal acabó desconsolado tras caer frente a Inter en las semifinales de la Champions / Javi Ferrándiz / SPO

Mucho se ha hablado de la derrota del Giuseppe Meazza, y sí, también yo, como cualquier culé, me siento ORGULLOSO de este equipo (que es lo que todo el mundo repite hoy), pero es que, además, y más con el paso de las horas, me declaro absolutamente identificado con esta banda de adorables chalados que nos han hecho creer en imposibles.

Ya sé que no todo es perfecto: ¿problemas? muchos, ¿errores? ¡Todos!. Pero… ¿qué se esperan sino erratas, equívocos o dudas en un equipo en pleno crecimiento?, ¿que Gerard Martín debió enviar, de un puntapié, la pelota al Duomo en vez de perderla porfiando con Dumfries?, ¿que Araujo debió cargar a Frattesi hasta una 'pantagioni di pomodori' en la mismísima Toscana, si era preciso, evitando así el último gol?, obvio… Pero el futbol es también 'cagarla', amigos… ¡Y esto solo acaba de empezar!

De salida tengo la sensación de que no sabemos perder o, mejor dicho, muchos han olvidado cómo se hace y cómo se gestiona eso de no alzarte con la victoria… ¡Malditos bribones! Están sorprendiendo, gustando y ganando tanto que ya no recuerdan cómo encarar esos momentos tras la derrota, tal vez por eso se obstinan una y otra vez en cambiar el recorrido de los partidos que se tuercen, hasta darles un vuelco y hacerse con la victoria.

Y en este paradigma, he llegado a escuchar que, por ejemplo, Lamine Yamal no debería haber buscado el cuarto gol con el chut que repelió el poste y debería haberse marchado a la esquina a perder tiempo… ¿Vaya dilema, no les parece? ¿De verdad alguien piensa que tenemos al mejor jugador del mundo para pedirle, en momentos cruciales, que se vaya a un rincón a hacer el capullo con el único propósito de que el tiempo pase? ¿De verdad queremos convertir ese orgullo que hoy sentimos en resultadismo mezquino? Pues no lo sé. Igual el equivocado soy yo y, efectivamente, tenemos que elegir el camino de los que ganan títulos por encima de cualquier otra consideración, pero en ese territorio encontraremos un problema: nuestros chicos no saben jugar a eso, los nuestros juegan y ganan o juegan y pierden, pero nadie les ha enseñado a hacer (deportivamente) el cretino. Y ser cretino no se improvisa.

Y para acabar, leo que hay que volver a levantarse… ¿Levantarse? Pero… ¿de qué me están hablando? Este Barça, solo sabe estar de pie, y ganando o perdiendo, sigue erguido mirando al futuro con la barbilla apuntando al cielo. Váyanse ustedes al córner a perder tiempo, ellos, mientras, seguirán chutando a portería hasta reventarla.

Y es que ellos soñaban con la pelota, no con el banderín.