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Opinión

Joaquim Piera

Joaquim Piera

Corresponsal en Brasil.

El penúltimo favor de Pep Guardiola al barcelonismo

Hoy el City tiene una oportunidad de oro para dejar tocado de muerte el proyecto ruinoso de un Madrid a la deriva y un Florentino que apunta a final de ciclo

Pep Guardiola, un azote constante para el Real Madrid

Pep Guardiola, un azote constante para el Real Madrid / EP

Y en esas aparece Pep Guardiola por el banquillo visitante del Bernabéu, un estadio hostil que convirtió en su jardín y que le ayudó a consagrarse como el mejor entrenador de la historia del Barça, con permiso de su mentor Johan Cruyff, y del fútbol mundial.

Hoy el City de Pep tiene una oportunidad única de ahondar en la herida de un Real Madrid descabezado y liquidar por la vía rápida la eliminatoria de los octavos de final de la Champions. Una victoria contundente dejaría tocado de muerte un proyecto deportivo e institucional fallido y en fase de descomposición.

Lo de este Madrid es un despropósito que va desde la confección de la plantilla hasta la idea de Florentino de poner a Arbeloa, su perro faldero, en lugar de Xabi Alonso, pasando por la plaga de lesiones (alguien tendrá alguna responsabilidad) o la falta de compromiso de la plantilla. Fue el propio técnico merengue, tras el polémico triunfo en Balaídos, quien sacó el dedo acusador y señaló a los que se habían borrado. La frase “estoy muy feliz por la gente que ha querido venir y que ha querido empujar” es un esperpento que explicita el desgobierno que hay.

Florentino ha perdido cualquier principio de autoridad en una plantilla consciente de que esta temporada será, como la anterior, una colección de debacles. Por eso, ha abdicado y tiene el cuerpo y la mente en el Mundial.

No se trata solo de que las estrellas blancas hayan desacreditado a los servicios médicos del club, sino de que hacen lo que les antoja. Lo de Mbappé la última semana en París es de traca. El tema no es que no se fíe de los galenos merengues para intentar solucionar las molestias persistentes en la rodilla izquierda, sino que ha tenido una agenda nocturna propia de una pop star o de una estrella de Hollywood. El francés ha dinamitado el vestuario, como era previsible. No hay entrenador que pueda reconducirlo. El Madrid no encontrará a un Luis Enrique.

A todo ello, se ha desatado un intenso debate sobre la situación económica tras los últimos estados financieros intermedios y el análisis de las cuentas. Florentino, que quiere transformar el Madrid en una SAD encubierta, ya no es ejemplo de nada. En tres años, ha pasado de una posición bancaria neta de 213 millones de euros a una negativa de 312. Hay tensiones de tesorería.

Estos argumentos son gasolina para una afición harta del ser superior y que ya pidió su dimisión a grito pelado en la derrota en casa contra el Getafe, en el último partido que hubo en el Bernabéu.

Si la temporada del Madrid no termina hoy, es porque se mantiene artificialmente vivo en la Liga por la recurrencia de los favores arbitrales. El último de ellos fue el viernes en Vigo. Su triunfo llegó en el minuto 95 con un gol ilegal de Valverde, que tendría que haber sido anulado a instancias del VAR. La jugada nace de una falta clamorosa del canterano madridista, Manuel Ángel sobre Fer López. Allí el Madrid sacó dos puntos más. Es un suma y sigue que tiende al infinito y que se ha agudizado, qué casualidad, cuando el Barça está en pleno proceso electoral.

En este escenario caótico, Pep llega para dar la puntilla y agrandar su leyenda. El City ya ganó 1-2 en la fase regular y sabe qué tiene que hacer. El técnico de Santpedor puede hacer un gran favor no solo a su club sino a todo el barcelonismo. Uno más. El penúltimo, porque seguro que habrá otros.