Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

Opinión

Ivan San Antonio

Ivan San Antonio

Redactor de la sección Barça

La pelotita ya no manda

El momento que vive el club obliga al socio a centrarse más en los números que en el balón

Varios balones, sobre el césped

Varios balones, sobre el césped / VALENTÍ ENRICH

Cuando Núñez se sintió presionado, se la jugó con Cruyff y salió cara. Lo mismo hizo Laporta tras superar por la mínima una moción de censura en 2008 con Guardiola. A Bartomeu también le salió bien en 2015 con Luis Enrique en un momento en el que la popularidad del presidente que heredó el cargo de Sandro Rosell era muy baja tras el fracaso de Tata Martino. La historia es cíclica y Joan Laporta, aunque insiste de forma transparente en que Hansi Flick es una apuesta de Deco, busca consolidar su liderazgo poniéndose en manos del alemán. “Mientras entre la pelotita el resto no importa” es una afirmación recurrente entre el barcelonismo que pasa de generación en generación. 

Así fue en los tres precedentes descritos porque la gran obsesión del socio blaugrana siempre han sido los éxitos o los fracasos del primer equipo de fútbol. Si el pilar sobre el que reposa el club funciona, todo lo demás es secundario. Sin embargo, los tiempos cambian y aunque en otras épocas el foco apuntaba prácticamente de forma unánime al balón, mantener esa mirada corta hoy en día supone alejarse peligrosamente de lo que realmente importa. El Barça atraviesa un momento tan crítico a nivel económico que obliga a su masa social a, mientras disfruta de la esperanzadora e ilusionante puesta en escena de Hansi Flick, cumplir con sus obligaciones y fiscalizar de forma responsable la acción de gobierno de la junta que preside Joan Laporta.

Laporta: "Hemos empezado bien; Flick no busca excusas"

Laporta: "Hemos empezado bien; Flick no busca excusas" / SPORT

Es imposible no preguntarse el porqué de la decisión de mantener la Asamblea de Socios Compromisarios en formato telemática. Los datos demuestran que la participación, lejos de aumentar, disminuye. Así ha sido desde que han alejado, durante la pandemia porque no había  más remedio, de la presencialidad. Además, si el motivo es económico, la contradicción entre un discurso que vende una recuperación inevitable y el hecho de ahorrarse una cantidad para nada relevante es enorme. 

La contradicción entre un discurso que vende una recuperación inevitable y el hecho de ahorrarse una cantidad para nada relevante es enorme

Los números presentados antes de pasar cuentas ante el socio han sido, como ha pasado con cualquier junta, edulcorados en beneficio de quien manda, pero una cosa es usar algo de maquillaje y otra muy diferente agarrar la brocha gorda. Al socio, como ha hecho históricamente, le toca ejercer la responsabilidad que a la que obliga su condición. Dejarse llevar por el destino de la pelotita puede haber servido en otras circunstancias, pero ahora es imprescindible, incluso de forma telemática, reflexionar sobre el destino del club, cuyo modelo de propiedad está en juego como nunca antes lo había estado. Celebrar cada victoria y cantar cada gol no debe ser incompatible, mucho menos hoy, con fiscalizar la labor de quienes esos mismos socios dieron su confianza.