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Opinión

Javier Giraldo

Javier Giraldo

Subdirector.

Pedri y el arte de ver lo que nadie ve

Pedri, ante Georgia

Pedri, ante Georgia

Larga vida a los futbolistas como Pedri. Larga vida a esos jugadores que ven cosas que nadie más ve, que vislumbran huecos que ni siquiera existen. Larga vida a los que piensan y ejecutan el fútbol como Pedri, con una clarividencia que invita a levantarse y aplaudir. Lamentablemente, no hay demasiados futbolistas como él. Afortunadamente, se le puede disfrutar cada tres o cuatro días, sea con el Barça o con la selección.

No había pasado media hora del partido ante Georgia cuando el Martínez Valero de Elche coreó un nombre. 'Pedri, Pedri'. Su prestigio de jugador único y exquisito; delicado y elegante, se extiende como una mancha de aceite. Conviene ver en directo a este chico al menos una vez en la vida, pensarían los espectadores en Elche. Y en realidad, en cualquier punto del mapa futbolístico.

Escudado por otro futbolista descomunal, de nombre Zubimendi, Pedri abrió la caja de Georgia para pavimentar la victoria de España. Es justo destacar que el rival no es precisamente un aspirante a ganar el Mundial, pero sí uno de esos equipos capaces de atragantar una noche teóricamente plácida. No fue el caso. Gracias, en buena medida, a que Pedri habiltó a Le Normand para que Pino marcase el primer gol, siempre el más complicado.

Pedri no ha necesitado demasiados adornos para convertirse en el jugador que más y mejor representa al fútbol español. Allá donde va, la gente corea su nombre. Existen motivos futbolísticos, pero también hay algo más: su conexión con el público trasciende lo deportivo: quizá porque más que nunca, en tiempos confusos donde proliferan horteras o histriónicos, se agradece que Pedri sea simplemente un tipo normal.

Más allá del mago canario, una delicia se mire por donde se mire, la selección tramitó el partido ante Georgia con cierto aire de cansancio. No es para menos: a estas alturas de temporada, las interrupciones de selecciones son más bien incómodas. Sin Lamine y Nico, España perdió frescura en las bandas, pese a los intentos de Yeremy Pino y Ferran Torres, que por cierto erró un penalti. A Ferran se le pueden discutir muchas cosas, pero es un jugador con enorme presencia en el ataque de la selección.

Más o menos acertado, pero siempre está ahí, que es más de lo que muchos pueden decir. Desde que debutó como internacional hace cinco años, siempre ha estado ahí. No es casual que a sus 25 años ya haya jugado dos Eurocopas y un Mundial.