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Toni Frieros

Toni Frieros

Colaborador de SPORT

El pecado de soberbia del Barça de Laporta

Solo el presidente y su séquito tienen la culpa de lo que ocurre, nadie más

Laporta sigue acumulando problemas

Laporta sigue acumulando problemas / @FCBarcelona_es

Un testigo me explicó hace tiempo que pocas veces había visto tan contento a Joan Laporta después de la renuncia de Ferran Reverter como CEO del FCB: “Mai més, mai més...”, dijo ante un nutrido grupo de directivos y empleados de primer nivel.

Reverter no bendecía todas las decisiones de Laporta y Laporta soportaba/soporta muy mal que le llevaran/lleven la contraria, por eso, para no tener que dar explicaciones, se autoproclamó CEO/presidente ejecutivo y colocó de Compliance Officer a un amigo suyo, Sergi Atienza, que le había ayudado a recoger firmas en el periodo electoral. Toda una declaración de intenciones.

Los problemas vinieron después, cuando poco a poco, debido a su modelo de gobernanza, no estando de acuerdo en cómo hacía las cosas Laporta, fueron renunciando, algunos de ellos con fuertes indemnizaciones para ‘comprar’ su confidencialidad, casi todos los responsables de las diferentes áreas: patrimonio, ticketing, tecnología, seguridad, La Masía, fútbol profesional, directora corporativa, por no citar a los Giró, Llauradó y, en menor medida, Eduard Romeu. Y no fue Laporta al mercado a buscar a los mejores, no, puso a los suyos, algunos procedentes de esa escandalosa aventura que fue el Reus Deportivo (bonito premio), de modo que el FCB es hoy la representación del mejor nepotismo.

Cuando no tienes al lado a los mejores, cuando nadie te da un tirón de orejas ni posee la personalidad para decirte que te equivocas y te lleva la contraria, cuando no hay debate interno y todos dicen “si bwana’, pasa lo que ha pasado con Dani Olmo y Pau Víctor. Que el FCB fichara al primero de ellos en agosto sabiendo que no contaba con el ‘fair play’ financiero para inscribirlo tiene otros nombres: negligencia e irresponsabilidad. Un juez, imparcial, ya se lo dejó muy claro.

Y en cualquier empresa medianamente seria ya se sabe lo que ocurre ante la negligencia y la irresponsabilidad: te ponen de patitas en la calle ‘ipso facto’. Lo que sucede en el FCB es muy sencillo: se creen (el núcleo duro que manda, porque los demás solo son figurantes que ni pinchan ni cortan) que el club es de ellos y que no tienen que rendir cuentas ante nadie, por eso soportan tan mal las críticas.

Para más inri, que Laporta saliera a la palestra eufórico por los resultados del momento del primer equipo para afirmar que el FCB no entraba en la regla 1:1 porque no quería, también tiene otros adjetivos calificativos: soberbia y prepotencia. En septiembre ya dijo que el tema Olmo estaba controlado. Sí, sí... ¡Madre mía!

A la luz de los acontecimientos, ha quedado demostrado que el FCB, que es lo mismo que decir Laporta, ha estado cinco meses, ¡cinco!, sin hacer los deberes. Incluso cuando se dio el baño de masas que se dio para mayor gloria suya en el Liceo con ocasión del 125 aniversario, sabía que Olmo y Pau Víctor estaban en peligro... y no parecía estar muy preocupado.

Haber llegado a esta situación ni es responsabilidad de Tebas ni de la RFEF, solo del FCB, que sufre hoy un descrédito reputacional de gigantescas dimensiones a los pocos días de confirmarse la impresentable e injustificable comisión que va a recibir Darren Dein. Por favor, ¡dejen ya de echarle las culpas a los demás! ¿Algún día, solo uno, van a tener la humildad de reconocer que se han equivocado, que han hecho las cosas mal?

Si desde agosto hasta diciembre el FCB hubiera trabajado como es debido (¿dónde está ese socio para Barça Studios?), nada de esto habría ocurrido y no sería necesario, para justificar errores propios, volver a caer en ese complejo de inferioridad permanente ante Madrid. Sí, allí se alegran de los males de aquí, es verdad, como aquí se alegran de los males de allá. El problema es otro.