Opinión | Opinión

Redactor de Basket y Polideportivo.
El Palau más 'anestesiado'
La afición azulgrana sigue tragando con todas las tropelías de la Junta en las secciones sin ni siquiera alzar la voz, algo inaudito

La afición no se pronuncia en un preocupante hieratismo / VALENTÍ ENRICH
Si algún día tengo que volver a un quirófano, me gustaría que la anestesia fuese al menos tan potente como la que parece haber administrado Joan Laporta al barcelonismo, con mención especial para las secciones profesionales.
Uno, que ya peina las pocas canas que aún siguen en pie, recuerda pitadas históricas como algunas con pancartas incluidas que recibió Aíto García Reneses, al palco e incluso a otro emblema como Manolo Cadenas en el balonmano en las semanas previas a su destitución en febrero de 2009 (tomó las riendas su segundo, Xavi Pascual).
David RubioSigue el sainete en el Barça y... ¡aquí no dimite nadie!
Esa exigencia que se impuso Laporta a su regreso a la presidencia y su 'ahora el perder tendrá consecuencias' se han convertido en papel mojado. Se suceden los desastres sin que la afición se queje como hacía con mayúsculas en la 'era Núñez' sin tantos motivos.
Lo sucedido la semana pasada con el 'no fichaje' de Thomas Heurtel y la mala campaña del equipo deberían haber enfurecido a un barcelonismo (que debería estar) de uñas por el tema de Dani Olmo y Pau Víctor o por todos los aplazamientos en el regreso al Camp Nou... ya los querríamos todos a la hora de pagar a Hacienda.
El directivo Josep Cubells apareció en el palco en plena presentación del equipo el domingo ante la Penya y, entre el griterío y el posterior himno del FC Barcelona a todo trapo, los escasos pitidos murieron sin más recorrido. A pie de pista, el mánager Juan Carlos Navarro también se fue de rositas... porque Laporta sigue siendo alérgico al Palau, claro.

Gran parte del Palau sí se pronunció a favor de Mirotic / DANI BARBEITO
Cierto es que se trataba de un mediodía especial en la víspera del Día de Reyes, con muchísimos niños que disfrutaron del baloncesto antes de soñar con sus regalos en una noche en la que apenas duermen por la ilusión. Y solo faltaría pedir a un niño que se pronuncie cuando no lo hacen ni sus padres... ni sus abuelos.
Ni la dramática situación del baloncesto, ni las cuatro derrotas seguidas del fútbol sala ni la situación del hockey patines en la Champions (quinto en un grupo de seis equipos) han despertado a la afición. El Palau es un cementerio en el que tan solo vibran los 'Dracs', el grupo de animación al que el club 'consultó' el fichaje de Heurtel.
Bastante hace la afición con pagar sus carnets de socio y el abono del Palau, pero no estaría de menos que el nivel de exigencia aumente también en las gradas. A algunos directivos (a la mayoría) lo que más les molesta es un buen abucheo. Cierto es que la herencia de Bartomeu fue nefasta, pero... ¿no ha llegado ya el momento? Pues nada, a seguir con la autocomplacencia.
- El sueño truncado de Fermín, el centrocampista más efectivo de Europa
- Más de 650 millones: el enorme valor de los jugadores de la plantilla del Barça formados en La Masia
- Pulido Santana, árbitro de VAR, se pronuncia sobre el caso Negreira y los vídeos de Real Madrid TV: 'Lo tengo clarísimo
- ¡Ernesto Valverde deja el Athletic Club!
- Joaquín Delgado, el '9' que hace méritos para seguir en el Barça
- Nike deja al Barça sin camiseta retro para LaLiga
- Las reacciones a la lista de De la Fuente: ¿Qué opinas de la convocatoria?
- Terremoto con Bellingham