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Toni Frieros

Toni Frieros

Colaborador de SPORT

¿Neymar?: No, no y no

Neymar celebra un gol en su último año en el Barça

Neymar celebra un gol en su último año en el Barça / Joan Monfort - SPORT

En las últimas semanas se ha extendido un rumor que me ha provocado sudores fríos: el regreso de Neymar al Barça. En esta época de ‘fake news’, intereses de comisionistas y vendedores de humo, uno ya no sabe que hay de cierto o de invención. Sea como fuere, espero que haya sido o sea una broma de mal gusto.

A sus 33 años, y después de haber salido por la puerta de atrás del Barça, PSG y Al-Hilal, no tiene ningún sentido plantearse el regreso de Neymar. De haberlo querido, podría haber sido el mejor futbolista del mundo durante muchos años, o compartir trono con Messi y Cristiano Ronaldo, pero Neymar apostó por otro tipo de vida.

Al Barça no puede volver jamás porque le traicionó, le engañó y se burló en su cara. Recuerdo que, en sus primeros años, los mejores como azulgrana, siempre hacía coincidir el ciclo de tarjetas amarillas, cinco, para poder tener unos días libres, viajar a Brasil y así estar presente en la fiesta de cumpleaños de su hermana. Sí, siempre tuvo un gran compromiso con el equipo. El de los ‘Toiss’...

Neymar adora a Messi y repite hasta la saciedad que vino al Barça para jugar a su lado, si bien a la hora de la verdad provocó su propia salida para no seguir bajo su alargada sombra. Quería brillar, ser el número uno, ganar el Balón de Oro y por eso él, su padre y Pini Zahavi (¿y alguien más?) pergeñaron durante meses un concienzudo plan para beneficio propio. En su derecho estaban, pero antes quisieron exprimir (un poco más) al Barça.

Neymar ya sabía en junio de 2017 que se iba al PSG. Lo tenía todo hablado y pactado. Sin embargo, hizo el paripé de ir a la gira de verano del Barça por Estados Unidos de ese año 2017 solamente por una cosa: para cobrar la segunda parte de su millonaria primera de renovación, pago previsto para el 31 de julio. Les tomó el pelo a sus compañeros (algunos ya lo sabían, ellos son así...), a la directiva, a la prensa... y a la afición, que es lo peor de todo. Durante dos semanas se comportó como el mejor actor de Hollywood, con la inestimable ayuda en el papel de actor secundario de su padre mientras el PSG estaba imprimiendo el cheque de 222 millones, el pago de su cláusula de rescisión.

El FCB se negó a abonarle el segundo pago del ‘signing bonus’ y depositó ese cheque ante un notario. Nada más hacerse oficial el fichaje de Neymar por el PSG, el FCB denunció a Neymar en los juzgados y le exigió la devolución de una parte del dinero del pago de la prima de renovación (la mitad del ‘signing bonus’ aproximadamente), ya que solamente había jugado en una de las cinco temporadas firmadas. Paralelamente, Neymar demandó al FCB pidiendo el resto de la prima. Es decir, su totalidad. Un juez, en primera instancia, le dio la razón al FCB. Neymar recurrió. En medio, también había un dinero que Neymar tenía que devolver al FCB después de diferentes resoluciones de la Agencia Tributaria en temas de impuestos.

Y es aquí a donde quería llegar. A pesar de esa primera sentencia favorable, la Junta Directiva del FCB, bajo la presidencia de Joan Laporta, y con el beneplácito de su equipo ejecutivo (CEO), decidió provisionar unos 45 millones de euros en el cierre económico 2020-2021 por los pleitos cruzados entre Neymar y el FCB. Es decir, fueron a pérdidas, con el consiguiente perjuicio para la entidad. Sí, porque el auditor (EY) ya les advirtió que esa provisión era muy muy muy discutible, al menos la que hacía referencia al fallo del juez en primera instancia. No era ‘obligatorio’ provisionar.

Pocos días después, a mediados de julio, se supo que Neymar y el FCB habían alcanzado un acuerdo extrajudicial para retirar las demandas cruzadas. El FCB hizo esa provisión en junio cuando ya llevaba semanas negociando con Neymar. Le perdonó al brasileño alrededor de 10 millones de euros, justo en una época en la que el relato imperante era que “el club estaba en quiebra” y que “la herencia era nefasta”.

Ese acuerdo permitió al FCB liberar la provisión previamente establecida, lo que se tradujo en un ingreso de aproximadamente 55 millones de euros para el ejercicio 2021-2022. Una jugada maestra de la que poco o nada se habló en su día. Y a mí, particularmente, me ha parecido uno de los temas más graves que se han vivido en estos cuatro últimos años en el FC Barcelona.

¿Y ahora a alguien se le ha ocurrido que Neymar pueda regresar al Barça? Tanta paz lleves como descanso dejas.