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Nació el 'Dream Teen'

Raphinha y Lamine Yamal celebran su gol ante el Real Madrid

Raphinha y Lamine Yamal celebran su gol ante el Real Madrid / AP/Bernat Armangue

Alguien calificó de Dream Team al equipo del Barça que, bajo las órdenes del visionario y mítico Johan Cruyff, reimaginó el fútbol a finales de la década de los 80 e inicios de los noventa, aunque fuera por calco puro del Dream Team baloncestístico que maravilló en los Juegos Olímpicos de Barcelona. No he conseguido determinar si fue antes el huevo o la gallina. Las grandes generaciones de Barça y Madrid han sido bautizadas para ubicar sus épocas doradas en cuanto a títulos o periodos muy claramente marcados por el perfil de sus plantillas. A ese Dream Team que mencionamos le precedió la famosa Quinta del Buitre y le sucedieron los Galácticos. En la era de Messi, solo nos quedarán los calificativos de sus equipos a partir de los entrenadores que lo lideraron: El Barça de Rijkaard, de Guardiola o de Luis Enrique. Quizás debió ser el Barça de Dios.

Este pasado domingo, en La Vanguardia, su jefe de deportes, Joanjo Pallás, buen amigo, mejor periodista, se sacó de la chistera una gran denominación para esta quinta: Dream Teen. Brillante, por simple, por significativa, por internacional, pónganle todos aquellos 'por' que deseen y encajarán a la perfección. Qué grande, qué buena. Tenía que ser licenciado en historia contemporánea quien describiera tan magistralmente a este equipo que empieza a escribir su propia crónica. Este grupo de 'teenagers' sin carnet de conducir pero con capacidad de atropellar en un terreno de juego a quien se ponga por delante, además, sienten los colores de verdad.

Si las cosas no cambian, si sus representantes no les transforman, tendremos grupo y equipo para rato. Cubarsí es un coloso imberbe en la zaga, escuchar a un mito como Vincent Kompany hablar de su prematura madurez, permite tener claro que ha llegado para quedarse. La acumulación de talento en la medular con Gavi, Fermín, Pedri y el recién llegado Casadó, un veterano de 21 tacos, explica la genética del juego y ayuda a mirar atrás recordando a esos tres nombres que, seguramente hoy, todavía, son la mejor medular de la historia del futbol: Sergio Busquets, Xavi y Andrés Iniesta.

Antes, los números les definían: el 4, el 6 y el 8. En el equipo de Flick son sus alturas en el campo: el primer, segundo y tercer centrocampista. Olmo actúa como un pseudo veterano infiltrado haciendo de tiralíneas. Arriba, allí donde el talento marca la diferencia, lo de Lamine Yamal es una delicia. Ante el Bayern pareció bailar en el espacio de una baldosa, continuamente a los defensas bávaros, haciendo un ejercicio de escapismo en la banda propio de Houdini.

En el clásico del sábado, con anterioridad a lucir sus nuevos brackets blaugranas, con los que hizo un ejercicio de 'product placement' muy bien gestionado comercialmente, decidió ofrecer su versión más intimidadora, noqueando con un derechazo impropio de un zurdo al equipo merengue. Tras el gol, actuación previamente preparada, la típica gesticulación de Cristiano Ronaldo, qué desparpajo el suyo.

Si este Dream Teen se asienta, puede llegar a durar más de una década. En los noventa, la época del Dream Team, serían JASP (jóvenes sobradamente preparados); en 2020: ese maravilloso calificativo de Dream Teen.