Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

Opinión | GOL A GOL

Xavi Torres

Colaborador de SPORT

Xavi Torres

La Masia no se toca

El presidente Bartomeu lo dejó claro el jueves en su rueda de prensa: la residencia del FC Barcelona es una referencia mundial en su sector y su Junta va a luchar por ella. Una gran noticia porque es vital para su éxito que los directivos crean en ella (aunque parezca mentira, hubo quien un día estuvo a punto de cargársela).

La Masia ni se discute ni se toca. Pero, ¿qué es La Masia? ¿Un conjunto de tochos? Algunos lo creen, pero no. ¿Antes un caserón y ahora una residencia? No. ¿Un centro donde cuanta más calidad de los aspirantes a futbolistas haya, más fama va a tener? Tampoco. La Masia es un centro formativo que prepara niños para que el día siguiente de dejar de pertenecer a la disciplina del Barça sea más llevadero y, gracias a la formación integral recibida, tengan las herramientas necesarias para saber y poder vivir más allá del balón. Este es su espíritu y con este objetivo trabajan sus profesionales, por cierto, maravillosos. Todos. Ahí no hay fútbol sino disciplina, amistad, compañerismo, respeto, generosidad, compromiso, fuerza de voluntad, capacidad de trabajo, sacrificio, superación, humildad, humanidad, responsabilidad… y mucho cariño. Allí no hay jugadores sobre los que hay depositadas muchas esperanzas de que lleguen al primer equipo y otros que ya se ve que no van a llegar a la cima; allí solo hay aspirantes a personas. El éxito de La Masia nada tiene que ver con que Messi o Iniesta nos hagan disfrutar cada día de partido, ni siquiera con los Balones de Oro o segundos o terceros clasificados, sino con los cientos de jugadores anónimos que un día entraron y otro salieron y que hoy son felices y hablan con orgullo de su paso por la residencia. Y que cada vez que ven a sus antiguos formadores los abrazan con pasión. ¡Este es el sentido de La Masia y el orgullo del Barça! Y por supuesto no depende de ningún artículo de la FIFA ni con que vengan o no niños del Camerún, de Corea o de donde sea. La ley es la ley y la trampa es la trampa y precisamente allí se enseña que hay que luchar por la primera y huir de la segunda.

Que nadie utilice La Masia (ni los que gobiernan ni los que lo pretenden) para nada más que para ayudar a sus responsables a hacerla cada día mejor. Y con su espíritu afrontamos hoy el referéndum y el partido contra el Betis.