Opinión

Redactor de la sección Barça
La Masia, en manos de la RFEF
Cuanta más necesidad tiene el Barça de cantera, más opciones tiene de perderla

Lewandowski, rodeado de Fort, Bernal, Cubarsí, Balde y Lamine Yamal / SPORT
Cuando parecía que todo estaba dicho, que ya nada podía sorprender en este mundo del fútbol entregado en alma y, sobre todo, cuerpo al capitalismo más salvaje, ese que no mira por las personas (en este caso, además, futbolistas), sino solo por los billetes, llegó De la Fuente.
Escuchar a un seleccionador pedir a sus colegas entrenadores, los de los clubs, que tengan en cuenta que los futbolistas juegan 76 partidos por temporada y que hay que cuidarles para que lleguen bien a la selección es pasarse el juego: “Desde julio hasta marzo jugaremos seis partidos en ocho meses. Si lo añades a los 70, el problema no son esos seis, son los 70 anteriores”, dijo el técnico español. Y se quedó tan ancho, casi tanto como cuando dijo que “los buenos jugadores no descansan nunca”, frase que pronunció en la previa de un España-Georgia en el que Gavi, del que aseguró que es “es muy joven y un superdotado” y “puede aguantar este ritmo”. En noviembre hará un año que no juega.

Luis de la Fuente, el seleccionador / AP
En el fondo, es comprensible que De la Fuente piense así porque su experiencia como entrenador de equipo se reduce a su paso por el Bilbao Athletic y otro más breve de apenas tres meses por el Alavés, así que su punto de vista está absolutamente influenciado por el fútbol internacional, ese que se juega cuando deja de rodar el balón. El de verdad. El seleccionador español es egoísta y no le está yendo mal siéndolo. Además, todos los jugadores (los Oleguer Presas se pueden contar con los dedos de una mano), que también son egoístas, quieren jugar Mundiales y Eurocopas y el peaje a pagar es participar también en Nations Leagues y pachangas amistosas varias.
Pero tanta fiesta debe pagarla alguien y ahí están los clubs, cornudos y apaleados, viendo cómo, semana a semana, pierden a sus futbolistas más valiosos, que son los internacionales. Es emocionante ver cómo el Barça resiste las embestidas de los clubs-estados de Europa, el de Madrid y los de fuera, echando mano de la cantera. Y es indecente ver cómo, precisamente por echar mano de La Masia, cada vez más jugadores acaban siendo engullidos por las selecciones.

Lamine Yamal disputado la EURO de Alemania este pasado verano / EFE
Es un pez que se muerde la cola. Un pez mezquino y perverso que convierte todo el potencial trabajado durante años y décadas en potenciales internacionales españoles y de algún otro país a los que exprimen hasta las últimas consecuencias porque “los buenos jugadores no descansan nunca” y “el problema no son los seis partidos” internacionales, sino “los 70 anteriores”. Cuanta más necesidad tiene el Barça de acudir a su cantera, más posibilidades tiene de perder a esos futbolistas en cada parón internacional. Cuando se rompen no todos los llantos suenan igual, algunos suenan a hipocresía.
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