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Cristina Moreno

Cristina Moreno

Redactora de Motor y Polideportivo.

Marc Márquez, el último samurái

Marc Márquez, con la Torre de Campeones

Marc Márquez, con la Torre de Campeones / FRANCK ROBICHON / EFE

Permítanme en este domingo un paralelismo fácil entre una de las películas más conocidas del incombustible Tom Cruise y el noveno mundial de otro incombustible, Marc Márquez. En 2003 se estrenaba la cinta de Edward Zwick, 'El último Samurái', la historia de un un capitán del 7.º Regimiento de Caballería de los Estados Unidos, Nathan Algren, que deja todo lo conocido para poner rumbo a Japón.

Algren está cansado de su situación. Lo ha dado todo por su país pero ya no le compensa y en tierras niponas encuentra un nuevo objetivo por el que luchar. En la epopeya del mundial 2025, Algren es Marc Márquez recorriendo un camino a la inversa, de oriente a occidente, de Japón a Italia. La decisión no fue fácil. Toda una vida al abrigo de Honda, muchas victorias, seis títulos mundiales... en definitiva, la gloria absoluta, hasta que llegó 2020. Entonces empezó una auténtica travesía por el desierto, un camino de lesiones y malos resultados, pero también de autoconocimiento, como el de Algren camino a Japón.

Años duros que dejaron en el aire la posibilidad de conseguir un nuevo título mundial, el noveno en el total, el séptimo en la categoría reina, el que podía igualar los registros de su archienemigo Valentino Rossi. Honda no estaba en posición de darle las herramientas y mientras el físico iba mejorando, la moto no lo hacía. Tocaba decidir y lo hizo. Parecía una apuesta arriesgada pero no lo era tanto sabiendo que Ducati era la marca de referencia en el campeonato.

Marc tenía su futuro previsto. Un año en Gresini para tomar el pulso a la casa italiana y de ahí al equipo oficial. A algunos, como Jorge Martín, les cogió por sorpresa pero no a Marc. Marc tenía un plan y lo ejecutó a la perfección. En dos cursos, ya es de nuevo campeón. Un campeón sin dudas, ejerciendo de jefe de filas pese a que ese papel estaba reservado para un Pecco Bagnaia que se perdió en una espiral de malas sensaciones y resultados grises.

El Samurái ha vuelto (si Dani Pedrosa nos permite utilizar esa figura que atesoró en sus primeros años). Y lo ha hecho a lo grande, reventando todos los registros y disipando toda duda sobre si podría volver a ser el campeón que fue. "Ahora estoy en paz", decía el propio Marc tras certificar el título. No es para menos y aún quedan cinco carreras. Sin la presión del título, ¿hasta dónde puede llegar Marc en este campeonato? Quién sabe, aunque esos registros de final de curso serán probablemente muy difíciles de batir en el futuro.