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Opinión

Javier Giraldo

Javier Giraldo

Subdirector.

Un Madrid impredecible: de liquidado a candidato

Resumen, goles y highlights del Manchester City 1 - 2  Real Madrid de la vuelta de octavos de final de la Champions

Resumen, goles y highlights del Manchester City 1 - 2 Real Madrid de la vuelta de octavos de final de la Champions / Champions

Se visitó de candidato el Real Madrid en Manchester: resistió como pudo los primeros 20 minutos, agarrado a la inspiración de Courtois -el mejor portero del mundo con bastante diferencia- y sacó petróleo de un penalti nacido al calor del VAR: no por el penalti en sí, bastante claro porque Bernardo Silva sacó el codo a pasear en un acto reflejo, sino porque en el origen de la jugada se supone que había fuera de juego de Vinicius.

Así lo indicó el árbitro, para luego rectificar, en una decisión no del todo bien explicada. Son cosas del videoarbitraje, ya saben: las explicaciones llegan con dos o tres días de retraso y casi nunca convencen a nadie.

Más allá de esa jugada, el Real Madrid no solo sobrevivió en Manchester: también pasó de ser un equipo en liquidación a ser un candidato a la Champions. Pocos equipos en Europa son capaces de protagonizar oscilaciones tan bruscas. Hace apenas dos semanas, el Madrid caía ante el Getafe en el Bernabéu y todo era un completo desastre, del equipo al entrenador pasando por el presidente. Ahora, en cambio, el Madrid ya es un equipo preparado para pelear por la Liga y por la Champions, y con argumentos en ambos casos.

Cosas del fútbol, pero también del escudo, y de una fe inquebrantable en sus propias posibilidades: solo así se explica que su entrenador, que aterrizó como interino, sacase tanto pecho después de hacer debutar a un par de canteranos. "Me recuerda a la quinta del Buitre", dijo Arbeloa, como si tal cosa.

Lo de sacar un poco de pecho, creer ciegamente en sus posibilidades y llevar la fe en uno mismo hasta el paroxismo es algo que el Real Madrid lleva en el carné de identidad. No ocurre lo mismo en el Barça, equipo siempre condenado a jugar bien, como si no sirviese ganar de otra forma. Es lo que hay, y ni unos ni otros van a cambiar de ADN a estas alturas. Conviene asumirlo, y saber con qué cartas juega cada uno.

En el entorno del madridismo apenas se analizará el juego, la posesión o la táctica, ni mucho menos el estilo. Importa, por encima de todas las cosas, que el equipo está en cuartos. Los mismos que daban por muerto al Madrid ahora lo sitúan ya en la final de Budapest.

Bendito fútbol, que nos permite a todos cambiar de opinión cada día, alimentar sobremesas o conversaciones de pasillo mientras pensamos que sabemos algo de este juego.