Opinión

Redactor de Barça
Luis Enrique, la mejor opción si Flick se cansa

Luis Enrique celebra la Champions con el PSG / Spada/LaPresse / LAP
La final de Múnich encumbró, sobre todo la figura de Luis Enrique, que ha firmado su obra más personal como entrenador. Un equipo radicalmente de autor que ha enterrado la estrategia galáctica del PSG de Mbappé. El encuentro también provocó un enredo sentimental considerable al culé, que tenía tantas razones para querer la derrota del PSG como del Inter. La presencia de Luis Enrique inclinó, seguramente, la balanza hacia el PSG y convocó más de un pensamiento intrusivo: ¿por qué Guardiola y Luis Enrique se marcharon tan pronto del Barça?
Los dos justificaron su decisión con argumentos parecidos: el desgaste. "Me he vaciado y necesito llenarme", resumió Pep. "El motivo es la manera que tengo de vivir esta profesión, lo doy todo. Esto significa muy pocas horas de descanso, de desconectar. Dedicas toda tu energía y cuando ves que ya llega el final, hay que asimilarlo, aceptarlo y comunicarlo", anunció Luis Enrique en 2017.
Su etapa en el Barça tuvo varios episodios claves para comprender sus éxitos y explicar su salida. Tras unos inicios difíciles, entendió que debía hacer concesiones con Messi sin perder el sentido de equipo. Pero el Barça de Luis Enrique fue virando cada vez más al Barça del tridente, también el de un grupo de futbolistas con la barriga llena. Una inercia que el asturiano encaró con pesimismo preventivo. Anticipó problemas y dio un paso al costado. Otro denominador común entre Pep y Luis Enrique fue que, tras su etapa en el Barça, renunciaron a fichar a estrellas rutilantes de gestión compleja.
Flick se encontró en el Barça con un escenario distinto: una plantilla muy joven, con hambre por reivindicarse, y una estrella en ciernes como Lamine. Pero, más allá del contexto, Flick también se ha destapado como un tipo menos visceral con una capacidad saludable para contagiar tranquilidad. Tras años donde la figura del técnico del Barça se ha asociado al desgaste, Flick proclama que disfruta del proceso.
Es un cambio casi revolucionario, aunque Flick también ha dejado caer entre líneas que, con 60 años, no ve muy lejos su retirada de los banquillos. "No sé cuántos años estaré aquí en Barcelona. No lo sé, pero tengo nietos como ya sabéis y me gustaría pasar más tiempo con ellos en el futuro. No sé si en 10 años lo podré pasar. Diez años sería mucho tiempo...". Que haya querido renovar año a año también es significativo en este sentido.
Que la etapa de Flick termine en 2027 (año en el que acaba su contrato) no es algo descabellado y el regreso de Luis Enrique sería la opción más coherente si se busca una opción continuista. El PSG que se vio en la final puede ser una actuación aspiracional para el Barça de Flick la próxima temporada. El asturiano también apuesta por un equipo de presión alta y vértigo en ataque. Un grupo joven, donde se impone la idea de equipo, y que busca más goles cuando va por delante en el marcador.
Más allá de las diferencias obvias de temperamento, Flick y Luis Enrique comparten una idea futbolística similar y un mantra que nadie resumió mejor que Kroos tras la final en Múnich. "Great to see that its still about beeing a team" ("me alegra ver que todavía se trata de ser un equipo").