Opinión

Redactor de la sección Barça
Libertad para Íñigo Martínez
El problema no era la lesión, sino la obsesión que tienen de imponer su voluntad por encima de la del jugador

Íñigo Martínez, en una imagen de archivo con la selección española / EFE
Íñigo Martínez es de lo mejor que le ha pasado al Barça en los últimos años. No es una reflexión exagerada, sino basada en hechos. Son, básicamente, los siguientes: llegó gratis, a una edad en la que un central, salvo salvajadas como la de Cubarsí, está en su mejor momento, y, sobre todo, con las ganas de ganar de un juvenil. Y el compromiso, evidentemente el compromiso. Cuando firmó tenía 32 años y solo había levantado una Supercopa de España con el Athletic, la de 2021, que le ganó al Barça. Demasiado poco para un futbolista de su categoría y su personalidad, cosas del fútbol.
Xavi, enamorado incluso desde que era jugador (coincidieron sobre el césped solo seis partidos cuando el vasco jugaba en la Real Sociedad), no paró hasta que el Barça le firmó siendo ya entrenador del primer equipo. El egarense no pudo disfrutarle como habría querido a causa de las lesiones, pero sí lo ha hecho y aprovechado Hansi Flick, otro tío inteligente que vio en él todo aquello que podía dar. Íñigo cumplirá 34 años en mayo, la edad perfecta para triunfar de blaugrana, como ha demostrado y sigue haciéndolo Lewandowski e incluso Szczesny, rescatado de una jubilación dorada. Junto a Ter Stegen, los cuatro son los futbolistas más veteranos de una plantilla en la que manda la insolencia que da la energía juvenil.
Estos días en los que su rodilla es noticia, el central ha dicho que gracias, pero que no va con la selección, que está lesionado. Así lo certifica un comunicado médico, pero es que da igual lo que digan los galenos, eso no importa absolutamente nada. A Íñigo Martínez ya le daban cuando jugaba en el Athletic y ahora le dan más porque sigue siendo vasco y encima juega en el Barça, donde jugadores como Xavi, Puyol o Piqué sufrieron lo que significa jugar con España siendo catalanes. “Bueno, pues molt bé, pues adiós”, que diría Trapero.

Iñigo Martínez se lamenta de una acción con la Roja / EFE
Ahora se sale con el Barça y ahora le quieren, ahora le quieren cuando a ellos les interesa, ahora le dan bola, ahora. Pues aunque no estuviera lesionado, aunque no hubiera un parte médico, aunque tuviera 25 años y estuviera en el mejor momento de su carrera, que seguramente lo está, debería también estar en su derecho de decir, sin necesidad de la firma de un doctor, que pasa de la selección, que lo que le preocupa es estar al cien por cien, al doscientos por ciento, con el club que le paga, que además se está jugando completar una temporada histórica. Y si Íñigo Martínez, sin diagnóstico alguno, hubiera dicho “yo paso” no solo no sería criticable, sino que debería ser comprendido, aceptado y respaldado por todos y cada uno de los que forman el mundo del fútbol. ¿O la libertad es solo lo que berrea Ayuso?
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