Opinión
El legado para competir

España cae eliminada del Eurobasket / Atlas News
Gran decepción del baloncesto español en el europeo. Final de una etapa que coincide con la marcha del seleccionador. Sergio Scariolo pasará a la historia merecidamente. Los equipos que ha dirigido han competido de una forma única en olimpiadas, mundiales y europeos. El término imposible no existe en el deporte, pero las generaciones entrelazadas que han defendido la camiseta de la roja en estas dos últimas décadas nos han conducido a cuotas que, ahora mismo, parecen inverosímiles de volver a conseguir.
De la pista a la montaña. Toni Bou ha sumado dos mundiales más este año, así los suma, de dos en dos. Van treinta y ocho, tantos como años. El piloto de Piera sucedió a otros dos catalanes, Jordi Tarrés y Adam Raga, que le habían trazado el camino. Es verdad que el trial es un deporte minoritario y que tiene incidencia en pocos países, pero reinar durante tantos años en cualquier disciplina demuestra el nivel de autoexigencia y profesionalismo que tiene el piloto de Montesa Honda. Deja un legado que, como Rafa Nadal en Roland Garros, parece absolutamente inviable que un ser humano pueda volver a alcanzar.
Ya que he mencionado al mayor deportista español de todos los tiempos, la figura del manacorí nació tras una generación de españoles que empezó a conseguir éxitos en el circuito ATP, pero sobre todo idolatrando a otro balear, Carlos Moyá, que se convirtió en el número uno mundial. De ídolo a entrenador en poco más de una década. Alcaraz no se podría intuir sin la existencia de Rafa. Su sombra no solo ha hecho crecer el tenis en nuestro país, haciendo que dejara de ser un deporte para pijos, si no que ha generado el pleno convencimiento a todos los niños nacidos en este siglo que podían emularle.
La roja actual encara el mundial de Estados Unidos siendo una clara favorita por su juego y por su carácter competitivo. Apunta, sin duda, a alcanzar las cuotas de aquella que venció en Sudáfrica. No son los títulos cosechados en los últimos años, son la trayectoria y la convicción de que practican un fútbol único, siendo un grupo sobrepoblado de jugadores que pueden defender la camiseta de la roja. Pensar que Joan Garcia o Robert Sánchez, hoy en día, no pueden estar entre los tres primeros porteros, demuestra el nivel que hay en nuestro fútbol.
Acabaré con el próximo éxito del deporte español. Marc Márquez vuelve a ser el tirano al que nos tenía acostumbrados antes de su mala racha de lesiones. Más pronto que tarde volverá a coronarse ganador de un mundial de Moto GP. Volver tiene más mérito que llegar cuando las lesiones te han laminado la carrera. Hay que felicitar al todavía joven piloto.
Mi epitafio al artículo, no se entendería el nivel del deporte español sin la celebración de los juegos olímpicos de Barcelona, donde la política y la sociedad entendieron el valor del deporte en la sociedad. Los mimbres los teníamos, la estructura para facilitar su desarrollo, no. Seguiremos compitiendo, citius, altius, fortius. El legado nos define el camino, cada campeón estimula a uno que llegará.
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