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Carme Barceló

Carme Barceló

Periodista en SPORT

Laporta y Florentino se quedan solos

Laporta y Florentino, punto y final a sus buenas relaciones

Laporta y Florentino, punto y final a sus buenas relaciones / SERGIO PEREZ / EFE

“Me voy con muchas ganas de volver a veros”. Funcionó la frase en modo pancarta gigante frente al Bernabéu -los expertos aseguran que eso le hizo ganar las últimas elecciones- y el ya expresidente del Barça la volvió a utilizar para despedirse ante la prensa como tal. Más listo que el hambre, Laporta sabe perfectamente lo que funciona a nivel electoral y lo que no. Del mismo modo que sabe como encajar determinados mensajes para que le favorezcan en tiempo y forma.

Desvincularse de la Superliga horas antes de dimitir para volver a presentarse, es una baza que jugó justo antes de salir del club. Un punto más con el que ganarse al votante que, sin duda, aplaude mayoritariamente este divorcio cuyo matrimonio le costó entender. A Joan Laporta le fue muy bien coger del brazo a Florentino Pérez cuando pintaban bastos a nivel económico. Ambos se quedaron solos mientras veían como abandonaban la causa, casi en el minuto uno, clubes como el Manchester United, Tottenham, Liverpool o Milan, entre otros muchos. Aguantó un poco más la Juventus pero acabó bajándose de un barco que estaba prácticamente hundido desde que salió del puerto.

El anuncio de la marcha del Barça va unido a la nueva y buena sintonía con la UEFA que, entre otras cosas, nos regaló la imagen de ver a Luis Figo en el palco del Estadi Olímpic. La afición no daba crédito pero dejó pasar semejante presencia en pos de la tranquilidad (económica) y los buenos alimentos. Léase lo primero en la reducción de una multa de 60 millones de euros por haberse saltado el fair play que quedó reducida a 15. 

Con todo o a pesar de ello, Joan Laporta afronta las elecciones como más que probable ganador. Aunque algunos deslizan que no está tan tranquilo como parece, lo cierto es que la sensación de vencedor le acompaña, ya sea por lo feliz que le haría volver a vernos o por las ganas que tiene de demostrar que a él no le hace sombra nadie. Y menos, con los resultados de cara y las estrellas, también.

Hansi Flick ya deslizó en su día que el vínculo con el presidente que le fichó es casi indestructible y los jugadores, como siempre, optan por no ‘mojarse’ pero sonríen para la foto. La figura de Messi sobrevuela estas elecciones pero el argentino ya sabemos que va a estar pendiente desde un perfil bajo y no podrá venir a votar porque tiene un compromiso deportivo con su club. Una imagen que hubiera sido brutal aunque creo que no superará a la que nos regaló en el Camp Nou de noche. Y solo.

Solo. Tan solo como imagina que se va a quedar Laporta en la lucha electoral y tanto como Florentino Pérez con ‘su’ Superliga, su guerra contra el arbitraje y su forma de gestionar una entidad basada en un formato antiguo en el que el presidente es un ser superior que vale para todo.

El actual entrenador, entregado a la causa, abandera cualquier iniciativa de su presidente y ya habla públicamente del ‘affaire Negreira’ para hacerle los coros. Arbeloa lleva camino de quedarse solo. Y sólo como un técnico interino al que han colocado para parar el golpe que, visto los visto en el césped, ni mejora ni tiene visos de ganar título alguno esta temporada. Solo y mal acompañado.