Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

Opinión

Lamine y el Barça, de más a menos

Lamine Yamal, al final del Barça-PSG de la Champions 2025/26

Lamine Yamal, al final del Barça-PSG de la Champions 2025/26 / Valentí Enrich

Partido muy disputado el que jugaron el miércoles pasado el Barça y el Paris Sant-Germain. El encuentro empezó con unos primeros veinte minutos que fueron del equipo de Flick, pero poco a poco, y a pesar de que el equipo se adelantó con un buen gol de Ferran, los franceses le fueron dando la vuelta a un Barça francamente desconocido.

Un Barça extraño y poco usual al que no estamos acostumbrados, y que se veía persiguiendo el balón que los franceses movían muy cómodamente, especialmente en la segunda parte, en cuyos minutos finales llegó el gol de la victoria.

Segunda vez consecutiva que Luis Enrique se va con la victoria de Montjuïc y, no nos engañemos, esta es una derrota dolorosa, ya que el PSG no es un equipo muy querido por la masa culer, habida cuenta del histórico de piques con el equipo de Al- Khelaïfi.

La verdad es que muchos jugadores no fueron los de siempre, y quiero hacer especial hincapié en Lamine Yamal: si cuando nos deslumbra con su juego lo ponemos en un altar, cuando decepciona, como lo hizo el miércoles pasado, también hay que resaltarlo.

Lamine empezó bien, con una fantasía con la que se fue de tres o cuatro jugadores y que hacía presagiar que salía con ganas de pintarle la cara a más de uno. Pero nada de eso; Lamine fue de más a menos y acabó desapareciendo, una desaparición decepcionante y que el equipo de Flick acusó.

A partir del empate de los franceses, el partido dio un vuelco y los pases ya no salían, se perdían balones, se presionaba con timidez, y al final se vio un equipo desfondado físicamente, mucho más que el PSG.

Toque de atención para un Barça que nos recuerda que todavía no se encuentra entre los mejores de esta Champions. Así que habrá que trabajar mucho para llegar tan lejos como el año pasado.

No hay mal que por bien no venga, dice el refrán, y eso, supongo, hará reflexionar al equipo, y también a la afición que comprobó el miércoles ¡Oh, sorpresa! que le queda mucho por hacer.