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Opinión | FC BARCELONA

L. Miguelsanz

L. Miguelsanz

Subdirector.

Inscripciones: el primer 'match-ball' del Barça de Laporta

El equipo tiene 17 fichas a cuatro días de iniciarse la Liga

Joan Laporta en el palco en el Trofeu Joan Gamper

Joan Laporta en el palco en el Trofeu Joan Gamper / Dani BARBEITO / Sport

El Barça está a cuatro días de comenzar la Liga y aún no sabe si podrá contar con los fichajes y con los futbolistas que suben del filial al primer equipo. Vaya, que solo tiene a 17 futbolistas inscritos en la primera plantilla a falta de que LaLiga le apruebe los números auditados o que el informe de Ter Stegen diga que estará al menos cuatro meses de baja. Quedan solo unas horas para salvar el primer match-ball de la temporada en una situación que viene repitiéndose año tras año con situaciones rocambolescas como la del pasado mes de enero, cuando el CSD tuvo que validar las fichas de Dani Olmo y Pau Víctor.

El club asegura desde hace semanas que la situación está bajo control, pero tiene pinta que aquí el único que podrá jugar ante el Mallorca es Joan Garcia. Y mejor que sea así porque el único portero disponible en el primer equipo es Iñaki Peña, al que no quieren y que se va a ir en lo que queda de agosto. Es un lío inconcebible que debería terminar por el bien del club, de la afición y de unos futbolistas que siguen atónitos todo el espectáculo.

Lo lamentable de esta situación es que el Barça no es el único equipo en el que está en esta situación, sino que los hay de peores. El Sevilla, por ejemplo, ya tiene claro que comenzará el campeonato con solo doce futbolistas inscritos en el primer equipo, por lo que prácticamente no podrá hacer cambios para no incurrir en alineación indebida. Lo que está sucediendo en el fútbol español no es normal y alguien debería atajarlo. Los controles económicos están bien y son para cumplirlos, pero es inaudito todo lo que está pasando.

LaLiga empieza a ser consciente de que la competición se devalúa. Hay una fuga de talento, sobre todo hacia Arabia y a la Premier, que parece imparable. Y aquí la única solución es intentar aumentar los ingresos para que los clubes hagan algo más que sobrevivir.

Y una de esas medidas era el partido en Miami que debían jugar encantados Villarreal y Barça. Un partido ahora impugnado por uno de los pocos clubes que sí puede fichar, el Madrid. Es el verano de los líos.