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Opinión

Jordi Badia

Jordi Badia

Jefe de deportes en Regió7

La incapacidad para corregirse

Nico Williams, en una imagen de la pasada temporada

Nico Williams, en una imagen de la pasada temporada / EFE

El extremo navarro del Athletic Club Nico Williams quiso fichar por el FC Barcelona y se ofreció al club blaugrana. El FC Barcelona, que ya no contaba con él, valoró la operación, sus 22 años de edad y los 62 millones de la cláusula de rescisión, la relación con Lamine Yamal y el potencial comercial que pudiera tener y lo que fuese, y se avino a contratarle. Barça y Williams llegaron a un acuerdo.

Pero, cuando el agente del jugador pidió garantías de que el futbolista quedaría inscrito para iniciar la Liga en la primera jornada, el club azulgrana no se las pudo ofrecer y, lógicamente, se negó a firmar ningún documento que le hiciera perder los millones pagados. En medio, hubo la presión ejercida por el Athletic Club con la amenaza de ir a la Liga a fiscalizar la operación y la salida del presidente de la patronal Javier Tebas para recordar que el FC Barcelona, por entonces, no podría inscribir a Nico Williams. También ocurrió que la UEFA comunicó la sanción de que 60 millones de euros al club azulgrana por el incumplimiento del juego neto financiero durante los años 2023 y 2024.

Por todo lo que se ha ido sabiendo, la historia es esta y se comprende perfectamente. Como también se entienden las posiciones tanto del FC Barcelona como del agente y del jugador.

A partir de ahí, hay quien ha hablado de fiasco y de ridículo y etcétera. Da igual. Lo relevante es que el FC Barcelona no puede actuar con normalidad. Fichar a un jugador e inscribirlo debería ser lo mismo. Y en el Barça, no lo es. Y no lo es desde hace demasiadas temporadas. No es la imagen de debilidad que transmite, o de club que quiere pero que ya no puede, el problema. Lo grave es la incapacidad para corregirse que demuestra.