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J.Mª Casanovas

J.Mª Casanovas

Colaborador de SPORT

Goldman Sachs manda en el Barça... y más que mandará

La propiedad del club es más del banco americano que de los socios

El Barça vivirá hoy otra asamblea de socios que se intuye plácida para Laporta

El Barça vivirá hoy otra asamblea de socios que se intuye plácida para Laporta / FCB

Hoy toca Asamblea y se va a hablar mucho de números y poco de fútbol. Se analizará más el pasado que el futuro. Son debates puntuales que al socio le preocupan poco y se olvidan rápido. La situación económica es la que es, para bien y para mal. Positiva para la directiva, negativa para la oposición. Laporta, con dos títulos en el bolsillo y un entrenador que es un seguro de vida, superará sin mayores contratiempos el examen anual ya que los opositores tienen pocas cartas y las juegan mal.

El problema es de futuro, el papel que jugará la institución en un mundo digital dominado por el capital, la tecnología y los especuladores. El club no tiene voluntad de convertirse en sociedad anónima, cierto, pero el poder de los socios, por los ingresos que generan, menos del 10% del presupuesto, ha pasado a ser mínimo, cada vez pintan menos. El fútbol se ha convertido en un business global, el que no lo entienda así corre el riesgo de quedarse atrás ya que los fondos de inversión y los grupos financieros imponen la ley del más fuerte.

Por desgracia, el Barça ya vive esta experiencia, el control externo. La enorme crisis económica que dejó Bartomeu y el coste de las obras del nuevo estadio han obligado a firmar un endeudamiento que solo es capaz de soportar uno de los mayores y más solventes bancos de inversión del mundo, Goldman Sachs. No nos engañemos, a día de hoy, el Barça es más de Goldman Sachs que de sus socios. Una verdad que duele. Organizaron y dirigieron la emisión de fondos que financia el proyecto del Camp Nou y a partir de aquí controlan la economía del club. El propio tesorero blaugrana, Ferrán Olivé, lo ha confirmado con una confesión hasta ahora desconocida: “La decisión final de la adjudicación a Limak fue de Goldman Sachs.”

El Barça está perdiendo fuerza ante los acreedores. Los movimientos económicos del club están supervisados y auditados por Goldman Sachs, sin su autorización no se puede afrontar ninguna inversión. El nivel de la deuda es de tal magnitud, por encima de los 2.500 millones, que parece difícil de amortizar a medio plazo y se alargará mas allá del 2045. Por dicho motivo, el banco americano manda mucho… y más que mandará.

Sorprende y extraña que el directivo responsable de la economía, Olivé, declare en vísperas de la Asamblea que “la situación financiera del Barça es ahora normal.” Una opinión muy discutible que no comparten la mayoría de socios cuando contemplan que la deuda sigue creciendo, que las dos últimas temporadas se han cerrado con déficit y que el patrimonio neto todavía es negativo, 150 millones. Con esta realidad económica que no tiene nada de normal, parece inevitable que Goldman Sachs tenga cada día más poder en el club.