Opinión

Colaborador de SPORT
Fuera del Barça hace frío, pero menos

Cucurella, durante el partido contra el Barça en Stamford Bridge / Valentí Enrich
¿Cómo era aquello? Ah, sí, “los caminos del Señor son inescrutables”. Miren, no mucho tiempo ha, leí el artículo de un colega de profesión que tituló “Lejos del Barça hace frío”. En ese momento se debatía si Fermín tenía que ser vendido al Chelsea o no. La moraleja final de la historia venía a ser algo así como que nadie se quiere mover del Barça, ni debería querer irse de forma voluntaria, porque fuera del Barça se vive peor, hace frío y no se triunfa.
No estuve totalmente de acuerdo con ese titular, ya que la historia se ha encargado de contradecir ese argumento en muchos casos. Para acotarlo en el tiempo, podemos referirnos a Gerard Piqué y Cesc Fàbregas, que abandonaron la cantera azulgrana con 16 años y regresaron al Camp Nou por la puerta grande. Y el de Arenys de Mar, además, por un pastizal. Como Dani Olmo, que se fue a Croacia y Alemania y volvió a cambio de 60 millones.
Jordi Alba fue descartado por el FCB en edad cadete y también regresó para ser el amo y señor del carril izquierdo y convertirse, previo paso por Cornellà y Valencia, en uno de los mejores laterales del mundo, amén de sus títulos y estadísticas con España, que son para enmarcar. Otro ejemplo fue Thiago Alcántara. Se fue al Bayern Munich en busca de minutos, más tarde fue traspasado al Liverpool y construyó un palmarés envidiable.
El Real Madrid tampoco es ajeno a esta realidad. Formó desde benjamín a Achraf Hakimi y el madrileño, internacional marroquí, es hoy el mejor lateral derecho del mundo. Sus temporadas en el Borussia Dortmund, Inter y, ahora en el PSG, le han catapultado mundialmente. Otro caso es Álvaro Carreras, canterano blanco que después fue al Manchester United, brilló con luz propia en el Benfica y obligó al club blanco a rascarse el bolsillo: 50 millones.
Es verdad que son muchos más los que han salido y no han triunfado, que quienes se fueron y sí lo han hecho fuera del Camp Nou. Pero ¿qué es triunfar? ¿Llegar a un equipo ‘top’? ¿Ser internacional? Aquí el listón lo pone cada uno donde quiere.
Sin embargo, hay dos casos extraordinarios: Ousmane Dembélé y Marc Cucurella. El francés, que vivió un rosario de lesiones en el Barça, donde siempre tuvo el apoyo de Koeman y Xavi que creían firmemente en su talento, ha conseguido algo inaudito: ser Balón de Oro después de una temporada perfecta coronada con la Champions League.
Hoy son muchos los que se preguntan por qué el Barça dejó escapar a Marc Cucurella, gran revelación en un Chelsea que pagó 68 millones por él. Sostengo que nadie tiene la culpa en concreto porque en el deporte depende del momento, de las circunstancias y quizá Marc, cuando acabó su etapa juvenil, aún no estaba formado y maduro como lo está ahora. Y, además, delante tenía al mejor lateral zurdo del planeta. Para él, salir del Barça en aquellas circunstancias, fue lo mejor.
Eso sí, Cucurella es el vivo ejemplo de que la vida de un futbolista no se acaba en el Barça. Que con trabajo, dedicación, profesionalidad y con la ayuda adecuada, uno puede alcanzar la meta que se proponga.
Sus entrenadores en Eibar, Getafe, Brighton, y ahora en el Chelsea, han sabido darle la confianza que merecía. Como De la Fuente. Muchos se rieron de él cuando llevó a ‘Cucu’ a la Eurocopa y le dio la titularidad.
‘Cucu’, un chico estupendo, se merece todo lo bueno que está viviendo.
- El sueño truncado de Fermín, el centrocampista más efectivo de Europa
- Más de 650 millones: el enorme valor de los jugadores de la plantilla del Barça formados en La Masia
- Pulido Santana, árbitro de VAR, se pronuncia sobre el caso Negreira y los vídeos de Real Madrid TV: 'Lo tengo clarísimo
- ¡Ernesto Valverde deja el Athletic Club!
- Joaquín Delgado, el '9' que hace méritos para seguir en el Barça
- Nike deja al Barça sin camiseta retro para LaLiga
- Las reacciones a la lista de De la Fuente: ¿Qué opinas de la convocatoria?
- Terremoto con Bellingham