Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

Opinión

Joan Vehils

Joan Vehils

Director.

Font mejora, Laporta resiste y el Barça se divide

Laporta y Font, en el último debate electoral

Laporta y Font, en el último debate electoral / Dani Barbeito

Víctor Font consiguió por fin algo que hasta ahora se le resistía: convertir su proyecto en un discurso competitivo. Ya no pareció solo un candidato con ideas, sino alguien capaz de defenderlas en el cuerpo a cuerpo. Y eso, frente a Joan Laporta, no es poco. Mejoró Font, y bastante. Pero mejorar no equivale necesariamente a ganar. Menos aún cuando delante está un rival que domina el escenario, el ritmo y el lenguaje del debate como casi nadie.

Laporta resistió. Y en su caso, resistir ya es una forma de victoria. No necesitaba arrasar ni firmar una exhibición. Le bastaba con mantenerse en pie, con no ceder terreno, con seguir pareciendo el candidato más sólido. Lo hizo con su habitual facilidad de palabra y con esa capacidad para conectar con el sentimiento del socio, más allá de los matices o de los argumentos.

El debate, en cualquier caso, dejó una imagen clara: el barcelonismo está partido en dos. No solo entre dos candidatos, sino entre dos modelos de club, dos estilos y dos maneras de entender el futuro del Barça. Los partidarios de Laporta saldrán convencidos de que su candidato volvió a imponerse. Los de Font, en cambio, creerán que esta vez sí hubo alternativa real. Y seguramente ambos tendrán motivos para pensarlo.

Después de una campaña larga, tensa y no siempre limpia, ambos aparecieron en TV3 con una cordialidad casi extraña. Demasiada sonrisa para tanto reproche acumulado. Pero esa tregua visual duró poco. Laporta salió al ataque desde el primer minuto, fiel a su estilo, y marcó territorio con rapidez. Font tardó algo más en entrar, quizá más tenso al inicio, pero esta vez no se descompuso. Respondió, argumentó y, por momentos, logró incomodar al favorito.

Los nombres propios del debate volvieron a retratar dos maneras de hacer política y de vender futuro. Haaland, Echevarría y Messi aparecieron como símbolos de esa distancia. Laporta se movió mejor en el terreno emocional, mientras Font intentó sostener un discurso más estructurado, más racional y más de proyecto.

La conclusión parece evidente: Laporta sigue siendo el favorito y no perdió a ninguno de los suyos. La duda está en cuántos pudo ganar Font. Ahí está la clave. Porque el expresidente continúa en cabeza, sí, pero ya no transmite la sensación de que esto vaya a ser un paseo. Y eso, a estas alturas, ya es una noticia.