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Opinión

Xavier Ortuño

Xavier Ortuño

Subdirector de SPORT

Flick sienta la plantilla en el diván

Hansi Flick

Hansi Flick / DAZN

El fútbol, a veces, no se arregla con más rondos, sino con más palabras. Tras los batacazos en el Metropolitano y en Montilivi, Hansi Flick ha detectado que el problema del Barça no reside únicamente en un desajuste del repliegue defensivo o en la falta de puntería, sino en una saturación mental que amenazaba con gripar el motor del equipo en el momento más inoportuno. La decisión de dar dos días libres para luego encerrar a la plantilla en una cumbre de más de una hora es un síntoma claro: el grupo ha pasado por el diván porque el diagnóstico exigía una terapia de choque inmediata.

En el Barça, el silencio suele ser el preludio de la tormenta, y Flick, perro viejo en la gestión de vestuarios de élite, ha preferido que los truenos suenen a puerta cerrada antes de que el liderato de Arbeloa se convierta en una distancia insalvable. Era necesario parar. Desconectar para reconectar. Cuando un técnico de la exigencia del alemán decide vaciar la ciudad deportiva durante 48 horas, es porque nota que sus futbolistas están asfixiados por la presión o por un cansancio psicológico que las piernas ya no pueden compensar.

Pero tras el descanso, llegó la hora de la verdad. Esa hora larga de charla en el vestuario no fue para intercambiar cortesías, sino para recordarle a la plantilla que la excelencia del curso pasado no fue un accidente, sino el fruto de una intensidad que hoy parece negociable. Desencallar la situación pasa por mirarse a la cara y admitir que la línea alta de presión se ha agrietado y que las pérdidas en zonas de riesgo son un suicidio asistido. No basta con correr; hay que volver a creer en el plan que les hizo campeones.

Es el momento de que el vestuario dé un paso al frente y demuestre que el bache es solo eso, un accidente y se puede retomar el camino.

El ‘reset’ ya está ejecutado; las excusas se quedaron en el vestuario. Hablar ha sido el primer paso para sanar, pero en este momento también iría muy bien una victoria contra el Levante para olvidar las heridas.