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Opinión

L. Miguelsanz

L. Miguelsanz

Subdirector.

Flick cumple con lo prometido: el Barça no necesita fichar

La planificación de la próxima temporada se basa en mantener el bloque y firmar muy poco

Flick, en rueda de prensa antes de la Real Sociedad

Flick, en rueda de prensa antes de la Real Sociedad / Valentí Enrich

Hansi Flick llegó al Barça dejando claro que, tras una temporada pésima, no exigía fichajes. Lo que pareció una vacilada o un argumento para fichar sí o sí por el club blaugrana se ha convertido en un proyecto con cara y ojos y muy pocos euros invertidos. No hay duda que al técnico alemán le hubiera gustado alguna pieza más dentro del vestuario, sobre todo ofensivamente, pero tenía muy claro que con lo que había el Barça podía competir por todos los títulos. Pasado ya un tercio de la temporada, Flick ha cumplido su palabra y desmitifica lo que se ha venido haciendo en los últimos años: el Barça no necesita fichar.

Y, si deciden hacerlo, solo será para compensar una posición muy determinada del campo que han detectado que va muy coja. Vaya, que la apuesta está clara y pasa por mantener un bloque que no venía ganando nada en los últimos años y que ahora ha explotado acompañado por la irrupción de excelentes jugadores formados en la casa que antes no tenían oportunidades.

De aquí a finales de temporada pueden pasar muchas cosas. Y la fortuna puede jugar un papel determinante con tanta igualdad que hay en Europa, pero desviarse de este camino no tendría ningún sentido. Flick ha aportado cordura al Barça y tanto él como Deco piensan que la planificación debe pasar solo por una gran apuesta si es posible y poco más. Porque los futbolistas han demostrado que pueden ganarle a cualquier equipo si físicamente van al límite y si la defensa juega lo suficientemente ordenada.

También es cierto que dar totalmente la espalda al mercado sería un error. Un club como el Barça debe aspirar a tener los mejores. Y ahora, en muchas posiciones, ya los tiene. Pero faltan cosas. La lesión de Lamine Yamal en Anoeta desnudó a un equipo que, tal vez, le falta algún otro jugador diferencial en posiciones ofensivas. Alguien que aporte magia, desborde y pase en los últimos metros para que Lewandowski o Raphinha la emboquen. Ese es el gran objetivo de un Barça que ha vuelto a demostrar que la apuesta por la cantera funciona. Suerte que Flick lo tenía claro.