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Marc del Río

Marc del Río

Redactor de SPORT

La Euroliga tiene un serio problema con el arbitraje

Joan Peñarroya, durante el partido de Euroliga ante Olympiacos

Joan Peñarroya, durante el partido de Euroliga ante Olympiacos / Dani Barbeito

Como un cuchillo se clavó la canasta final de Evan Fournier que hizo volar el triunfo del Palau Blaugrana hacia el Pireo. El exterior francés, que no ha regresado a Europa a 'jubilarse', ejecutó una canasta de genio para situar el 88-90 final en el marcador.

Olympiacos y Barça libraron una batalla apasionante el el Palau, cumpliendo con las altas expectativas generadas en uno de los mejores duelos que puede ofrecer el baloncesto europeo. Protagonistas había de sobras en pista, con Fournier y Sasha Vezenkov brillando para los helenos, y con el trío más fiable del cuadro azulgrana (Kevin Punter, Jabari Parker y Chimezie Metu) rindiendo a gran nivel, al igual que un Darío Brizuela que atraviesa su mejor momento desde que fichó por el Barça.

Un último cuarto con polémica

Pero en el último cuarto existieron varias acciones arbitrales que restaron protagonismo a las estrellas y se lo otorgaron a Damir Javor, Jakub Zamojski y Sergio Silva. En cuestión de minutos, una personal sobre Nikola Milutinov se castigó como antideportiva tras la reclamación del pívot serbio que claramente influenció en la decisión de los árbitros, los mismos que no acudieron al instant replay para comprobar la acción.

Instantes después, una personal de Shaquielle McKissic sobre Youssoupha Fall fue señalada como personal normal. El exterior de Olympiacos cuenta con un físico superdotado, pero no es Superman, y su mano impactó claramente el brazo del senegalés sin llegar al balón. Y luego, una personal en ataque señalada a Punter por haber sacado la pierna en un triple. Un movimiento que llegó tras caérsele encima Nigel Williams-Goss y cuya decisión encendió a un banquillo azulgrana que se llevó la técnica por protestar. En definitiva, unas decisiones arbitrales muy poco afortunadas cuando el desenlace del partido fue tan ajustado.

Llueve sobre mojado

Vaya por delante que la tarea de los árbitros no es nada sencilla, y que escribir estas líneas desde un teclado y delante de la pantalla es más sencillo y cómodo que tratar de impartir justicia en la mejor competición de baloncesto en Europa. Pero son demasiadas protestas en lo que va de temporada por parte de los entrenadores, de los jugadores, denunciando que el nivel arbitral no corresponde al del juego.

Es imposible olvidar aquel comunicado de la Euroliga reconociendo siete errores arbitrales en el Estrella Roja - Barça. Y encima, los entrenadores saben que, si se quejan, tendrán que apoquinar 5.000 euros de multa.

En definitiva, para el recuerdo del Barça - Olympiacos quedará la obra de arte de Fournier para resolver el partido. Y el conjunto azulgrana debe extraer las cosas positivas, que son muchas, y que le han permitido acariciar la victoria ante el equipo más en forma del continente. Pero la Euroliga debe ponerse las pilas con sus árbitros, y dejar que las protagonistas sean sus estrellas, que son las que se encargan de hacer cada temporada más grande la competición.