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Opinión

Joaquim Piera

Joaquim Piera

Corresponsal en Brasil.

Deco y los 88 millones de euros invertidos

Sin margen de maniobra, la política de refuerzos del director deportivo durante los dos últimos años, con Hansi Flick en el banquillo, es muy loable y merece elogio

Deco es el máximo ejecutivo del área de fútbol del Barça

Deco es el máximo ejecutivo del área de fútbol del Barça / Enric Fontcuberta / EFE

En estas dos últimas temporadas, o lo que es lo mismo, en cuatro ventanas de mercado, en las que Hansi Flick es el entrenador del Barça, el club, siguiendo las orientaciones de Deco, ha invertido 88 millones de euros en fichajes: son 55 por Dani Olmo, 5 por Pau Víctor (el verano de 2024), 25 por Joan García y 2,5 por Ronny Bardghji. A ello hay que sumarle la llegada a coste cero como agente libre de Szczesny y las cesiones de Marcus Rashford y João Cancelo.

Lo que ha podido invertir el Barça en este bienio, en el que ya acumula cuatro títulos y sigue vivo en tres frentes, es irrisorio. No se trata de perder la batalla con los equipos de la Premier, que transitan por otra realidad financiera, sino de ver qué ocurre con los dos grandes contrincantes locales.

En estas dos campañas, el Real Madrid de los líos se ha gastado 216,5 millones (167,5 de los cuales en este curso de desintegración); y el Atleti, donde saltan chispas entre Simeone y Mateu Alemany, se ha gastado solo en 2025/26 230 millones, a los que hay que sumar 188 de la temporada anterior. ¡Son 418 millones!

No solo de fichajes vive la política deportiva de un club, donde hay otros factores tan determinantes como las renovaciones, la gestión de la masa salarial, las amortizaciones y las ventas o cesiones. Sin embargo, lo que acaba teniendo mayor repercusión mediática es la nueva colección de cromos, porque es la vía directa para reforzar la plantilla y donde se exponen los aciertos y las apuestas fallidas.

En este apartado, la hoja de servicio de Deco para ayudar a Flick es muy difícil de mejorar. Empezando por el acierto histórico de anticiparse al relevo de un Ter Stegen que no levanta cabeza con las lesiones, abonando la cláusula de rescisión de Joan García, hoy el mejor portero del mundo. Todo ha sido quirúrgico, evitando el trauma que se extendió durante una década en el barcelonismo entre la salida de Zubizarreta y la afirmación de Víctor Valdés. También es de destacar lo de sacar de la jubilación a Szczesny para convertirlo en el portero titular del triplete casero. Son decisiones intervencionistas de un ejecutivo novato, que vive su primera etapa en los despachos de un club.

Deco tampoco se equivocó con Dani Olmo, la gran inversión de estos dos años, a quien siempre priorizó. Este es un triunfo suyo personal después de todo el paripé que el entorno de Nico Williams protagonizó para sacarse una renovación galáctica. Y, en su regreso a casa, el canterano de Terrassa lleva mejores registros año tras año que el navarro, que ya estaba completamente adaptado a la dinámica del Athletic.

Dani va a más y está llamado a tener aún más relevancia en esta recta final, cuando los grandes títulos están en juego.

Sin músculo financiero, Deco ha sabido jugar bien la carta de las cesiones, que ya había puesto en práctica con João Félix y Cancelo en la etapa de Xavi como entrenador.

Lo de tener a Rashford un año y cerrarlo con una opción de compra de 30 millones era una operación asumible, pero de riesgo deportivo. El inglés es feliz y va en progresión continua. Lleva doble dígito (10 goles y 13 asistencias) y sus números son muy superiores, por ejemplo, a los de Vinícius Jr. (8 goles y 11 asistencias) y Rodrygo (3 goles y 6 asistencias).

Con todo este contexto, es lógico que Flick se sienta cómodo codo a codo con Deco y así lo haya expresado en público. No podría ser de otra manera.