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Opinión

Joan Mª Batlle

Joan Mª Batlle

Colaborador de SPORT

Cruyff, Messi, Xavi…, pero también Raúl, Casillas, CR7…

Las leyendas suelen ser víctimas de las guerras por el poder en los grandes clubs de fútbol

Messi confesaba su deseo de regresar a Barcelona en una reciente entrevista a SPORT

Messi confesaba su deseo de regresar a Barcelona en una reciente entrevista a SPORT / Anissa Dimilta/Inter Miami FC / EPC

La foto de Messi en el Camp Nou ha sido la gran imagen de estas dos semanas de parón y casi que me atrevería a decir que del año, si no fuera porque mañana mismo tendremos otra imagen histórica: el regreso de 45.000 barcelonistas al nou Camp Nou. Pero mientras ésta se produce, es obvio que las sensaciones y emociones de ver al mejor futbolista de todos los tiempos en el estadio, solo en la noche barcelonesa, es única y abierta a interpretaciones. Por si acaso, Laporta ya le ha ofrecido una estatua y Font le ha prometido que será al primero que llamará si sale presidente...

Se repite la historia de la leyenda que sale mal del club y divide al entorno, que no a la afición. Es muy importante la diferencia. Entorno es ego, vanidad, ambición desmedida, guerras fraticidas por el poder. Afición es todo lo contrario, amor incondicional y colectivo por el club.

Desafortunadamente, el entorno es insalvable. Hoy, ayer y me temo que mañana. Kubala se sintió traicionado y fichó por el Espanyol, ¿se imaginan? Cruyff devolvió su insignia de presidente de honor. Y Xavi entra en campaña con el líder de la oposición.

Hay muchos más casos, pero no solo en el Barça. En el Madrid, Di Stéfano y Bernabéu partieron peras de manera ruidosa y traumática, Raúl acaba de largarse porque nadie le daba bola más allá del Castilla, Iker Casillas se fue porque necesitaba respirar, según propias palabras, Cristiano Ronaldo forzó su adiós y Sergio Ramos, en el colmo del surrealismo, se dedica a cantar su desamor contra Florentino Pérez. Está claro, las leyendas suelen ser las víctimas de las guerras por el poder.