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Opinión

Javier Giraldo

Javier Giraldo

Subdirector.

La clave no era Mbappé, era Luis Enrique

Luis Enrique, en la final de la Champions

Luis Enrique, en la final de la Champions

Levantó la Champions en Múnich el PSG, una victoria que a los aficionados barcelonistas les supo más bien agridulce. En los últimos años, la rivalidad entre el Barça y el PSG ha sido más que evidente: una rivalidad deportiva, pero sobre todo, económica y conceptual: mientras unos forman jugadores y mantienen la propiedad en manos de sus socios, otros compran futbolistas sin reparar demasiado en el precio y están en manos de un estado como Qatar.

Pero la Champions también la ganó un barcelonista declarado: y aún más importante, un gran entrenador. El último que coronó al Barça en Europa -hace diez años- y que en Múnich volvió a tocar el cielo. La segunda Champions en el currículum de Luis Enrique demuestra más que la primera su talla como entrenador. La primera la ganó con Messi, Suárez y Neymar. La segunda la ha ganado sin Mbappé. El detalle no es menor. Y además, existen un testimonio fehaciente: en el documental que emitió Movistar+, Luis Enrique ya lo avanzaba: "perdemos a Mbappé, pero jugaremos como un equipo".

Con Luis Enrique siempre ha sucedido lo mismo: su carácter, áspero y poco complaciente, ha condicionado absolutamente a la crítica especializada. Son innumerables los periodistas que le han machacado hasta la extenuación simplemente porque no les cae bien. Obvian que es un entrenador como la copa de un pino, que debería ser lo importante en estos casos.

A él no parece importarle demasiado: ha conquistado la Champions con el PSG, hecho que le convierte ya en leyenda en el club de París. Y lo ha hecho justo en la temporada en la que se quedó sin su jugador estrella, un Mbappé que se fue al Madrid para ganarlo todo y sin embargo, ha tenido que ver por la televisión cómo sus ex compañeros se coronaban sin él.

Tarde o temprano tenía que llegar la primera Champions del PSG, como en su día llegó la primera del City. Si en su momento fue Guardiola quien bautizó al City, Luis Enrique lo ha hecho con el PSG. Nada como tener un entrenador de primer nivel.