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Ivan San Antonio

Ivan San Antonio

Redactor de la sección Barça

El clásico: un 0-6 de inicio

El reto no es ganar, sino hacer olvidar que cualquier tiempo pasado fue mejor

Fort, Lamine, Fermín y Casadó, tras ganar al Bayern

Fort, Lamine, Fermín y Casadó, tras ganar al Bayern / JAVI FERRÁNDIZ

Los fantasmas europeos del Barça son los cuentos que explica el abuelo cuando quiere hacerse el interesante ante sus nietos. Para alguien que tiene diecisiete años y busca comerse el mundo, las ‘desfetes’ del Barça por el continente son un anacronismo incrustado en la piel de los ‘boomers’ que se lo pasaron demasiado bien hasta que llegó la crisis de los cuarenta. Todo lo que sube baja y algo que huele a ‘boomer’ suele molestar.  

Y es que el reto de estos chavales no es jugar bien ni ganar títulos, que también, sino que esa gente que vivió el Dream Team y tocó el cielo con Leo Messi y compañía se olvide de una vez por todas de que cualquier tiempo pasado fue mejor. La Masia es un edificio en continuo movimiento cuyos cimientos son solo la base antigua con la que construir el mañana. No será tarea fácil convertir al blanco y negro lo que hoy para muchos sigue siendo en color. Lo resumió bien Flick: “Aún es pronto”.

Pero Lamine Yamal, Cubarsí, Casadó y compañía no es de ese tipo de chavales que se conforma con una parte del pastel pudiendo comer el pastel entero. Es posible que al bueno de Hansi, pese a vivir alguna de las ‘desfetes’ en primera persona desde el bando ganador, le juegue una mala pasada la edad. Quienes le rodean, en cambio, no quieren ni oír hablar de lo que significa el término derrota. Esa no es una palabra que encaje en su planteamiento de vida porque son demasiado jóvenes para pensar en decepciones cuando todo les sonríe. Fracasar es de viejos.

Ellos, esos niños que han crecido aprendiendo a amar el escudo, a honrar el himno y a esculpir los colores azul y grana sobre el césped, solo saben ganar. Por eso explicarles que, una vez lleguen al primer equipo, deben acostumbrarse a no hacerlo ni es buena idea ni entra en sus planes. Los miedos de los mayores tienen la entradada prohibida en sus limpias mentes y nada asusta a quienes han crecido sin temer nada. “¡Leave them kids alone!”.

Por eso el Barça ya ha ganado en el Bernabéu y pensar en lo contrario antes de que arranque el partido es un insulto, una falta de respeto a su osada naturaleza. Nadie debe explicarles qué significa jugar contra los blancos porque lo han mamado desde niños, hace ahora un par de telediarios. De hecho, si hubiera que cuantificar simbólicamente el marcador con el que arrancará el clásico, sería un 0-6, cifras que coinciden con el número de canteranos que problablemente luzca en el once inicial de cada uno de los equipos. No existen torneos de la galleta ni botijos y ni siquiera Champions suficientes para superar el orgullo que un barcelonista siente cuando ve sonreír a un autóctono ‘made in La Masia’. El futuro habla con acento culé.