Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

Opinión

Xavier Ortuño

Xavier Ortuño

Subdirector de SPORT

¡Que cierren el VAR y pongan una ruleta!

Fermín se desespera en un partido negro para los azulgranas

Fermín se desespera en un partido negro para los azulgranas / Javi Ferrándiz

El Barça no es el equipo que era al comienzo de la temporada. Algo ha cambiado, y ahora parece carecer de los recursos que antes lo hacían temible. Las bajas, siempre un factor en cualquier equipo, están siendo un lastre demasiado pesado. Sin embargo, más allá de las ausencias, lo preocupante es la incapacidad del equipo para reaccionar cuando el rival plantea una defensa sólida. En partidos como este, es fundamental tener un plan B o incluso un plan C que permita al equipo adaptarse a las circunstancias. No se trata solo de la intensidad inicial de Las Palmas, que puede ser comprensible, sino de la falta de respuesta del Barça, que debería ser capaz de mover a sus futbolistas, generar opciones diferentes y superar cualquier esquema defensivo que se le interponga.

Lo que resulta aún más difícil de entender es el nivel de permisividad mostrado por el colegiado ante la dureza con la que jugó el equipo canario. Durante el partido, vimos situaciones que rozaron lo inaceptable: un pisotón que dejó sangre en el tobillo de Cubarsí dentro del área sin señalarse penalti, agarrones evidentes, contactos excesivos y entradas peligrosas que quedaron impunes. Es incomprensible que el equipo de Diego Martínez pueda terminar el encuentro sin una sola tarjeta amarilla para su equipo, considerando el nivel de intensidad y, en algunos casos, de agresividad con el que se desenvolvieron. Este tipo de arbitrajes generan frustración no solo entre los jugadores, sino también entre los aficionados, que no entienden cómo se permite tanta permisividad.

El arbitraje, en general, parece haber alcanzado un punto crítico. Ya hemos asumido que un árbitro en el campo no es suficiente, pero incluso con toda la tecnología disponible, como los asistentes, jueces de línea, el VAR y las "cámaras extra" que presumía Clos Gómez para el fuera de juego semiautomático, seguimos viendo errores groseros. Se pueden tener cien cámaras y sistemas de última generación, pero si no se fiscaliza de forma efectiva la actuación arbitral, seguimos dejando decisiones cruciales en manos de la interpretación subjetiva de una persona. Ante esta falta de consistencia, uno casi preferiría que las decisiones se tomaran con una ruleta; al menos, sería más honesto. Como dice el refrán, "incluso un reloj estropeado da bien la hora dos veces al día". El mismo Clos Gómez decía que las críticas al VAR son desde la ignorancia, pues desde la más profunda ignorancia afirmo, esto del VAR no funciona.

Por supuesto, no todo es culpa del árbitro. Es cierto que el equipo no ofreció su mejor versión en este partido, y Flick tiene muchas cosas que ajustar para que el Barça vuelva a ser competitivo. Sin embargo, el arbitraje de hoy ha sido un factor determinante que no puede ignorarse. Un punto de nueve posibles en los últimos partidos es una señal de alarma para el equipo, pero el arbitraje de esta jornada merece un cero rotundo por su falta de criterio y justicia.

TEMAS