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Opinión | FC BARCELONA

Ivan San Antonio

Ivan San Antonio

Redactor de la sección Barça

Otro chiste malo de André Cury

Deco rompió un silencio del club alrededor de Neymar que resultaba incómodo

Andre Cury, junto al padre de Neymar

Andre Cury, junto al padre de Neymar / MARC CASANOVAS

Debe ser otra broma de esas pesadas de Cury, uno de esos chistes que nadie entiende y que, soltados en una sobremesa tras una comida de trabajo aburrida, provocan un silencio incómodo. Que el representante brasileño que más ha cobrado del Barça (llegó incluso a estar en nómina del club a razón de 685.000 euros al año) diga que Neymar estaría encantado de volver a vestirse de blaugrana y que lo ve factible son palabras que solo pueden entenderse desde la más absoluta falta de respeto hacia la institución y su escudo. Cury es insaciable y, cuando la ‘operación boomerang’ de Vitor Roque aún humea, ya está pensando en el próximo golpe. Su nuevo plan, sin embargo, supone algo así como una patada en los bajos fondos del aficionado culé.

Lo más inquietante era escuchar el silencio procedente desde el Barça sobre el caso, roto afortunadamente por Deco. Sabemos que Flick no quiere ni oír hablar del tema, pero también sabemos y comprobamos que lo mismo pensaba Xavi de Vitor Roque y de Joao Félix. Cada día que el club, no era necesario que fuera de forma pública, no descartaba radicalmente la remota y lejana opción de que exista una mínima e imperceptible posibilidad de que Neymar volviera al Barça suponía reírse de toda esa gente de la que ya se mofaron cuando Heurthel viajó hacia Barcelona para firmar por la sección de baloncesto. Laporta dijo en su momento que “no daré bola a un jugador que negoció y se fue al Madrid siendo del Barça”, obviando que ya le había dado bola siendo presidente del club que quería repescarlo. Aquello no fue un invento de la prensa, sino una ida de olla de la entidad que dirige. Como lo hubiera sido, con la misma gravedad o incluso peor, que Neymar, el que dejó en la estacada a Messi y Suárez porque no soportaba ser un un segundón, tuviera ahora la oportunidad de preparar el Mundial de 2026 gracias a la generosidad del Barça. Ni lo merece él ni lo merecen quienes hoy están construyendo un proyecto ganador a base de canteranos y, ellos sí, veteranos comprometidos.

Neymar celebra un gol en su último año en el Barça

Neymar celebra un gol en su último año en el Barça / Joan Monfort - SPORT

De hecho, y como decíamos al principio, sería todo una broma pesada que no pasaría de ahí si no fuera porque Laporta tiene amigos como Pini Zahavi, que urdió la operación para llearse al brasileño al PSG y, tras su etapa francesa, le hizo más millonario en Arabia Saudita. Pero es que el propio Laporta, hace dos años, antes del fichaje de Neymar por el Al-Hilal, sondeó su regreso. Neymar otra vez de blaugrana sería, en cierta manera, cerrar un círculo nada virtuoso que, además, tiene derivadas tan preocupantes cómo comprobar la facilidad con la que mercenarios como él tienen todas las puertas abiertas mientras la historia viva del club como Leo Messi sigue exiliado en Miami a la espera de un cambio de régimen en la Ciudad Condal que le permita, esta vez sin filtraciones interesadas, volver al calor del hogar del que fue obligado a salir.