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¡Chen, basta ya!

Chen Yansheng, propietario del Espanyol

Chen Yansheng, propietario del Espanyol / EFE

"Espero que el equipo dispute la Champions League en menos de tres años. Con nuestra implicación, el club no venderá jugadores y los salarios de los jugadores están asegurados". Con estas palabras se presentaba en sociedad Chen Yansheng después de adquirir la mayoría accionarial que poseía Daniel Sánchez Llibre.

Nueve años después del desembarco asiático en el RCDE Stadium y de aquellos pomposos titulares, las declaraciones del empresario chino son clavos en el ataúd de una entidad muerta en lo institucional y que sólo se mantiene con un halo de vida por el orgullo y la pasión de su hinchada. Porque son ellos, los pericos de corazón los que están sufriendo en sus propias carnes el deterioro de un equipo que, lejos de la Champions prometida, pugna temporada tras temporada con la soga al cuello por mantenerse en Primera o ascender.

Chen Yansheng, que por el camino ha perdido el Míster, ni está ni se le espera. El presidente blanquiazul lleva muchos meses callado, sin dar explicaciones, ni tan siquiera se manifiesta en aquellas declaraciones enlatadas que solía distribuir el club y que tanto incendiaban a la pericada.

Ni Champions ni equipo

Suficiente ha hecho Manolo González con una plantilla con muchísimas carencias. La política de austeridad, con fichajes de perfil bajo, ha marcado una temporada salvada sobre la bocina en el último encuentro y con más penurias de las previstas ante la Unión Deportiva Las Palmas, ya descendido a Segunda.

Sin refuerzos de calidad, tampoco ha cumplido Chen Yansheng el "no venderemos jugadores". El Espanyol está obligado a poner en el mercado a Joan García, su principal estrella, que saldrá sí o sí este verano por un precio irrisorio, casi un saldo por el mejor portero de LaLiga; y no habrá músculo financiero para retener a Javi Puado, que acaba contrato y tiene las maletas prácticamente hechas.

Chen Yansheng deberá abrir el grifo y rascarse el bolsillo: la situación deportiva es insostenible y esta temporada, pese al final feliz, debe ser un toque de atención para no repetir errores. Eso o seguir el ejemplo de Ronaldo en Valladolid y vender las acciones y hasta aquí llegaron las aguas.