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El chasco de Stamford Bridge

Los futbolistas del Barça, cabizbajos tras uno de los goles del Chelsea

Los futbolistas del Barça, cabizbajos tras uno de los goles del Chelsea / Valentí Enrich / SPO

El chasco de Stamford Bridge ha sido notable, porque no es que los culés esperásemos llevarnos la victoria con facilidad pero sí hacer un papel más digno del que representaron los jugadores de Flick. El Barça se pasó prácticamente todo el partido persiguiendo el balón, intentando trenzar alguna jugada y viendo cómo el equipo de Enzo Maresca se lo impedía con una fuerza y una energía que ya la hubiésemos querido los barcelonistas para los nuestros. Lamine fue borrado del campo por un Cucurella arrollador que no le dejó hacer nada, y De Jong contenido por una presión en el medio campo que no le permitió elaborar un pase en condiciones.

Lo del martes fue un aviso a navegantes que nos ha hecho ver que el equipo no es tan fuerte como pensamos. Más allá de si Pedri jugaba o no, la impotencia que sentí al ver al equipo con tan pocas soluciones ante un Chelsea que no les dejaba respirar en ningún momento fue insoportable. Por si fuera poco, Araujo, otra vez, volvió a dejar al equipo en minoría por culpa de una desproporcionada entrada que se podía haber evitado. Al uruguayo habrá que sentarle en el banquillo en los grandes encuentros porque está claro que se pasa de revoluciones en encuentros tan importantes.

La imagen dada por el Barça no ha sido la de un equipo que pueda aspirar a estar entre los mejores de Europa. Robert Sánchez, el portero español, se permitió comentar que “todo el mundo es muy bueno hasta que viene a la Premier”. Un comentario que ha de hacernos reflexionar si queremos ser competitivos. A Flick le están apareciendo los primeros síntomas de cansancio y es que entrenar al Barça agota, agota a los jugadores y al staff técnico. Ganar y ganar todos los días representa una exigencia agotadora que tarde o temprano pasa factura.

Estamos donde estamos y espero que el alemán sepa enderezar la situación y podamos seguir con aspiraciones en esta Champions que el martes vimos que se paga muy cara. A pesar de todo hay que seguir confiando y animando al equipo, porque no se ha perdido la guerra, aunque sí una batalla, y hay que confiar y apoyarlo hasta el último aliento. En todo caso, a veces resulta útil que a uno lo pongan es su sitio.