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Jordi Badia

Jordi Badia

Jefe de deportes en Regió7

Del 'caso Olmo', el ridículo

El Barça muestra una imagen de club desesperado que vive ajeno a su realidad

Laporta apuró hasta el último día para negociar el caso Olmo y Pau Víctor

Laporta apuró hasta el último día para negociar el caso Olmo y Pau Víctor / Atlas News

La política adoptada por el presidente Joan Laporta de mantener la competitividad del primer equipo de fútbol al precio que sea le está llevando a dejar al club en una situación de ridículo incomprensible. No creo que haga reír ni a sus rivales más acérrimos. Les debe generar un sentimiento entre la incredulidad y la lástima. Porque lo necesitan en todo su potencial.

La Liga ha denegado la inscripción de Dani Olmo y Pau Víctor porque no se cree la documentación que el club le ha enviado sobre la venta de lonjas VIP del futuro Nou Camp Nou. En el trasfondo, está el fiasco de Barça Studios. Y se entiende.

Puede reaccionarse contra LaLiga y considerar que su presidente actúa de mala fe o con un celo exagerado e influido por su madridismo confeso. Pero lo cierto es que el Barça fichó a Dani Olmo sin poder permitírselo y que le pudo inscribir hasta el 31 de diciembre aduciendo una lesión de larga duración de Christensen.

Que dos juzgados de primera instancia de Barcelona le han denegado las medidas cautelares demandadas. Que el club ha tenido cuatro meses largos para encontrar una solución efectiva e indiscutible, y no ha salido adelante. Que no se trata de un nuevo caso, al contrario, que en cada ventana de fichajes el Barça se encuentra con dificultades para sacar ficha a todos los jugadores de la plantilla. Que es una constante tener que aprovechar las lesiones de larga duración de algún jugador para hacer entrar a otro. Que se inscribió Koundé con un aval personal. O que Gavi está inscrito de forma cautelar desde junio del 2021.

Contratar a un futbolista y tramitarle la ficha debería ser un mismo acto. Endeudarse para fichar debería ser excepcional, como lo debería ser traspasar jugadores para equilibrar las cuentas. Incurrir en deudas o venderse activos futuros para poder inscribir es una irresponsabilidad que nunca puede acabar bien. Pero esta es la realidad del Barça, hoy.