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David Rubio

David Rubio

Redactor de Basket y Polideportivo.

Un capitán para la historia

Sergio Lozano dejará el Barça el 30 de junio como máximo goleador de la sección tras ganarlo todo en 14 años

Sergio Lozano, un emblema del barcelonismo

Sergio Lozano, un emblema del barcelonismo / VALENTÍ ENRICH

Sergio Lozano había roto todos los registros en las categorías inferiores en Arganda y en Las Rozas. Era una fuerza de la naturaleza y a los 19 años ya estaba en la elite en el Reale Cartagena, con el que marcó 41 goles en la liga en dos temporadas marcadas por los problemas económicos y de todo tipo.

Su fichaje por el Barça no fue fácil, pero el trabajo de Marc Carmona y aún más el de David Godayol (el arquitecto del mejor Barça de la historia) lo hicieron posible en 2010. Eso sí, jugó cedido en Segovia la temporada 2010-11 y entre él y el exbarcelonista Esquerdinha (25 goles cada uno) llevaron a los azulgranas al quinto partido de la final en el Palau.

En el verano de 2011 empezó una historia de amor entre el madrileño y una camiseta con la que hizo muy feliz a su padre, un culé de toda la vida. Su muerte en 2019 fue el momento más duro de su vida y más en la distancia al llevar ya 10 años fuera de casa. Desde entonces señala al cielo en cada gol. Allí estará José, el exportero de fútbol sala que también lo entrenó en edad juvenil. Esa tragedia supera con mucho las cuatro lesiones graves que han maltratado su rodilla derecha.

El madrileño es el segundo jugador con más partidos de la sección (463) tan solo por detrás de Dyego (512) y permanecerá durante muchos años (¿y décadas?) como máximo goleador de la historia del Barça con 334, por delante de Ferrao (307) y Wilde (247). Más atrás, Dyego (201) y Adolfo (200) ya son 'bicentenarios'. Y se irá con cuatro Champions, seis Ligas (con opción a una séptima) seis Copas de España, siete Copas del Rey, cuatro Supercopas de España y siete Copas Catalunya más la Eurocopa de 2012 con España.

Sergio Lozano y su dedicatoria al cielo

Sergio Lozano y su dedicatoria al cielo / VALENTÍ ENRICH

A veces los éxitos deportivos ocultan las cualidades humanas y ahí Sergio Lozano brilla aún más. El capitán del Barça lloraba en silencio y escondidas en su tercera lesión grave, pero después aparecía riendo y bromeando en la sala de recuperación, transmitiendo optimismo.

Lo mismo que hacía en casa con su mujer Cristina y con la pequeña Alejandra, esa princesita rubia que le alegró la recuperación de su tercera lesión grave y el confinamiento (cumplirá seis años en mayo y es la destinataria de la otra de sus dedicatorias, imitando sus 'coletitas'). "Ser fuerte es levantarse de cada caída, limpiarse las heridas y seguir adelante", se tatuó en el bíceps de su brazo izquierdo tras una de sus lesiones. Así es él. Gran resumen.

Capaz de desvivirse por sus amigos y generoso con el que más lo necesita, Sergio Lozano se despedirá de las pistas a final de temporada pese a que habría querisdo jugar "otro añito". Ahora empieza una nueva faceta como entrenador (será el segundo del filial), con el banquillo del primer equipo en el horizonte. Será un gran técnico y... sin que sufra su rodilla derecha.