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Opinión

Joan Mª Batlle

Joan Mª Batlle

Colaborador de SPORT

El cambio de Flick es el sistema, no el estilo

Hansi Flick, entrenador del Barça, en la sala de prensa de la CE Joan Gamper

Hansi Flick, entrenador del Barça, en la sala de prensa de la CE Joan Gamper / JAVIER FERRÁNDIZ

Es evidente que el Barça de Flick no juega como el de Xavi y, lo que es más importante, está compitiendo mejor. Pero no por ello se puede, ni se debe, concluir que el entrenador alemán se ha cargado el estilo del Barça, el ADN orgullo de la afición que Xavi abanderaba como si fuese el último de los comprometidos con la causa. Lo que ha cambiado Flick es el sistema, no el estilo; la herramienta con la que mejorar la eficacia de un método que necesita avanzar a la misma velocidad que lo hace la evolución del propio fútbol. Evolución es la palabra clave. Y adaptación. Precisamente lo que Xavi no consiguió, maniatado, como estaba, por una malentendida fidelidad, sin matices, que el entorno le exigía. 

Dos síntomas indiscutibles

Flick ha llegado con una receta que ha mejorado al paciente sin cambiarle el modo de vida que le satisface. Flick no ha abandonado la posesión ni el juego de posición, solo los ha revitalizado. Miren, posesión no es dormir el balón, es tenerlo para moverlo más rápido y más directo y eso necesita más físico. Puede que en los últimos años el problema fuese que faltara explosión para romper líneas y por eso los pases y el ritmo iban en otra línea, menos vertical y arriesgada, del mismo modo que la presión fuese insuficiente porque faltaban piernas. En cualquier caso, hay dos síntomas indiscutibles: el primero, Lewandowski, que fue el que apuntó que se trabajaba poco con Xavi y que con Flick ha vuelto por sus fueros. El segundo, que el técnico alemán ha renunciado a un mediocentro físico porque confía en el ADN de la cantera, lo que es lo mismo que decir en la esencia del estilo del club.