Opinión
Busquets es el fútbol

Riquelme describió a la perfección el futbolista que es y ha sido Sergio Busquets / ESPN
Busquets es el arcángel del fútbol de la calle, del barrio, el triunfo del fútbol de verdad, sin postureo, pero con oficio. Nos demostró que carecer, voluntariamente, de divismo no le lastraba para pasar a la posteridad como el mejor mediocentro de la historia. Mamó desde pequeño el fútbol profesional por vía paterna, quizás las horas que pasó viendo entrenar a su padre, el primer portero que jugó con los pies, un avanzado a su tiempo, con Cruyff, le permitieron que su cerebro interiorizara el más privilegiado arquetipo mental del espacio-tiempo en un terreno de juego.
Quizás justamente ese fue el origen que le convertiría en el mejor metrónomo que ha tenido el fútbol moderno. Fue la Masia en estado puro sin haberla habitado, pues se incorporó de forma tardía a la escuela culé que tan bien sintetizó. Metamorfoseó el 4 de Guardiola convirtiéndose en un jugador total, brillando tanto en defensa, como en ataque. Tampoco necesitó, para ser venerado en el Camp Nou, ni ocho apellidos catalanes, ni nacer en “comarques”, ni la dicción del catalán oriental. Orgulloso oriundo de Badia fue, es y será tan nuestro como Puyi y Piqué, aunque un deje un poco huraño de los focos generará una mayor distancia mediática de lo deseado. Busi es así, fiel a sí mismo y el culé decidió quererlo y respetarle como es.
Con una impronta propia de un cuadro de El Greco, que le confería un lenguaje visual algo deslavazado, desde una delgadez genética, ha sido un mago de la impostura para generar ventajas, ya fuera camuflando el esférico, ya fuera brotando de la nada. El fútbol es de listos y el de Badia fue el más sagaz, siempre desenfundó primero, para mitigar el peligro rival o para transicionar el balón entre ejes del rectángulo, para controlar la cadencia del juego.
Parecer lento, cuando era el más rápido, fue un anzuelo para los rivales, practicó la pesca de arrastre en el césped. Busi no se entiende con quiebros, sino con pases cortos, con orden posicional, con coberturas que el aficionado no percibe, con hacer más fácil lo fácil por la autoimposición de no complicarse. Nadie inventará el fútbol como Messi, nadie lo leerá como Busquets, por eso son tan diferentes, pero tan complementarios.
Quizás Xavi e Iniesta nunca hubieran sido Iniesta y Xavi sin Sergio, pues ejerció de su fiel escudero en su cercanía. El gol, el bien más cotizado del fútbol, siempre le fue esquivo, pero no le preocupó, pues lo vivió desde una posición privilegiada, tuvo el mejor plano para divisarlo desde la cercanía. Por propia voluntad decidió ser un antihéroe, adueñándose del respeto de sus compañeros gracias a un trabajo discreto e invisible. Si Busquets no hubiera nacido, no hubiéramos sido capaces de imaginarlo y no nos habríamos dado cuenta de cuan central fue para el mejor Barça de todos los tiempos. Se marcha tan discretamente como llegó. Se baja el telón del jugador que invento el pivote moderno. Ya me lo imagino de entrenador. Gracias Sergio.
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